MÉRIDA, Yuc.— “El miedo ya se fue, me acostumbré a que debo cuidarme pero de los vivos no de los muertos”, relata Julio Porfirio Colás Kú, sepulturero y velador del cementerio Chuburná desde hace 24 años.
“Cuando recién comencé a trabajar en el panteón sí tenía miedo, pero con el tiempo lo fui perdiendo, los muertitos reposan en paz y no se meten conmigo, en cambio los vivos, para qué le cuento”, dice Julio.
Apurado en arrancar la hierba comenta que el ayuntamiento de Mérida dio la orden de limpiar los alrededores de las tumbas en espera de los miles de visitantes que acudirán en los próximos días.
En Yucatán es una tradición limpiar y preparar tumbas y los altares con comidas típicas, para que “las almas de los difuntos recojan su esencia”.
Será a partir del 30 de octubre cuando se recuerde a los “fieles difuntos niños” y el uno y dos de noviembre a los “fieles difuntos adultos” y “todos los fieles”, respectivamente, explica.
Altares típicos
En Mérida y en los otros 105 municipios del estado se acostumbra a esperar a los difuntos con el tradicional muc-bipollo elaborado a base de masa con manteca y cocinado en hoja de plátano, relleno de pollo, carne de res, tomate y otras especias.
En esta ciudad hay seis panteones, mismos que reciben mantenimiento y limpieza en la víspera de esas fechas.
Menos visitas
De acuerdo con Julio Porfirio Colás Kú, “los muertitos cada vez reciben menos visitas. Casi siempre sólo es en cumpleaños del difunto o por algo especial y de parte de la gente grande (adultos mayores), porque ahora ya casi nadie se acuerda de sus muertos, tal vez porque hay muchos problemas”.
Coinciden con él, Javier Sánchez Can Ché, de unos 60 años de edad, quien arreglaba la tumba de sus padres. “La gente joven ya no se acuerda ni de sus familias”, lamenta.
Sin embargo, en los días dedicados a los fieles difuntos los camposantos se llenan y por eso es necesario limpiar y dejar todo en condiciones, explicó.
Julio Porfirio subrayó que a partir de mañana deberán quedar todos los cementerios listos: “Pintaditos, sin hierbas y sobre todo sin basura”, porque esa fue la instrucción de la Dirección General de Cementerios.