COLIMA, Col.— El panteón municipal de Colima, creado en 1884 sobre 17 hectáreas de terreno, se encuentra al límite de su capacidad (95%) y sin posibilidades de expansión al encontrarse ubicado en la zona urbana.
Aparentemente pequeño, cuenta con 8 mil tumbas, pero en su mayoría, por la necesidad y por el costo de los espacios, albergan entre tres y 12 gavetas cada fosa, muchas en completo abandono.
El panteón en la capital de Colima, con más de 125 años de funcionamiento, se debate entre el abandono y el olvido. Hoy, se encuentra en proceso de limpieza ante la proximidad de los Días de Muertos, el 1 y 2 de noviembre, “únicos donde los vivos recuerdan a sus muertos”.
El administrador general del panteón municipal de Colima, Cuauhtémoc Chávez Ríos, en un recorrido por el camposanto, atiende, ordena y organiza las labores de limpieza, pues según comenta entre el día 1 y 2 de noviembre se espera la asistencia de entre 25 mil a 30 mil personas, cuando por lo regular el panteón no recibe más de 100 personas diarias para realizar limpieza en las tumbas en visita a sus seres queridos.
Si bien la administración general del panteón realiza constantemente labores de desmonte y barrido en las instalaciones, esto únicamente se hace en los andadores y áreas comunes, pues el cuidado de las tumbas y sus arreglos corresponde a los propietarios o familiares de los difuntos.
De ahí que se observe maleza, plantas sin cuidado alguno, destrucción y un total abandono de tumbas. Los vivos se olvidan de sus muertos. Sobre la situación del panteón, expresó que al llegar ya a su límite de ocupación, el ayuntamiento de Colima deberá analizar la posibilidad de abrir un nuevo camposanto o concesionar a un particular la creación de un nuevo cementerio.
Abandonan tumbas
Como una solución inmediata al problema de falta de espacios, el administrador municipal señaló que se ha hecho un censo del número de tumbas que se tiene y éste arrojó “que alrededor de 2 mil tumbas se encuentran abandonadas, de las que no se reciben pagos de mantenimiento y ocupación, como tampoco reciben una atención por parte de sus posibles propietarios o familiares”.
Cuauhtémoc Chávez afirmó que “muchas personas, ni siquiera en época de muertos visitan las tumbas de sus seres queridos; permanecen solas, sin arreglos florales, sucias, abandonadas, destruidas por el tiempo”.
El administrador advirtió que con la finalidad de extender la “vida útil del panteón” esas 2 mil tumbas abandonadas “podrían ser acreditadas al ayuntamiento”, para volver a ofertarlas o bien hacer áreas nuevas donde se cuente con capillas de velación, crematorio, salas de velación, una pequeña iglesia y área para nichos, y extender así el lugar para la creación de más espacios para cubrir las necesidades de tumbas.
Chávez Ríos indicó que bajo las circunstancias de abandono, de suciedad, “no vale la pena contar con un terreno ocioso”, por lo cual insistió en que el panteón municipal debe adjudicarse esas tumbas, modernizarse y dar un mejor servicio e imagen, sin la maleza y el descuido que se puede observar en diversas partes del longevo panteón.