HERMOSILLO, Son.— Cuando a Rogelio Valencia Othón le llegó el último recibo de luz, se llevó el susto de su vida y no fue para menos, pues “debía” 5 mil 700 pesos por el bimestre agosto-septiembre.
Ahora, este burócrata de 61 años, vecino de la colonia Jesús García, se encuentra en una encrucijada: “o decido no pagar o pido prestado para la luz y evitar el corte, pero a costa de endeudarse varios meses con la caja de ahorro de mi trabajo”.
Don Rogelio vive en una sencilla casa junto con su esposa, Francisca. Sus hijos ya son grandes, están casados y viven aparte. Por ello, considera injusto el cobro que le hace la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
“Dos aparatos de aire acondicionado, un refrigerador y un televisor son los aparatos que utilizamos”.
Con percepciones de mil 800 pesos a la quincena, Valencia Othón confiesa que ha vivido días de angustia, pues corre el riesgo de quedarse sin electricidad, ya que el cobro del último recibo está fuera de su alcance.
Empleado de una oficina del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, dice que está obligado a pedir prestado, aunque eso represente estar varios meses atado al compromiso de pagar y tener que privarse de otras cosas, por ejemplo, de algunos alimentos como la carne o el pescado.
Reconoce que durante los primeros días de que le llegó el recibo por 5 mil 700 pesos escuchó consejos de todo tipo, incluso le recomendaron que quebrara el medidor, así la CFE le cobraría una tarifa fija, que durante el verano estaría por debajo de lo realmente consumido. “Eso es una ilegalidad y a mí no me gustan esas cosas, prefiero quedarme sin comer a hacer trampas”.
Así como Rogelio Valencia, miles de habitantes de esta capital se ven obligados a pagar durante la temporada de calor recibos por miles de pesos.
Las clases sociales no importan. Los recibos con fuertes cantidades llegan a todas las colonias, de todos los estratos y el calor azota con 45 grados.