GUANAJUATO, Gto.— Sin respingos, el gobernador Juan Manuel Oliva Ramírez aceptó el fallo de Pemex —de entregar a Hidalgo la sede de la nueva refinería— y recibió con agrado el anuncio de reconfiguración de la planta en Salamanca.Guanajuato se quedó con las 911 hectáreas de terrenos que adquirió en los municipios de Villagrán, Salamanca y Juventino Rosas para el nuevo proyecto.
Aunque la noticia le borró la sonrisa, el mandatario guanajuatense rechazó que en la resolución haya influido alguna presión de tipo político. “No, porque no”, dijo a la pregunta expresa.
Oliva Ramírez se rehusó a informar sobre la conversación privada que horas antes de la decisión de Pemex sostuvo con el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont.
“Quiero externar que reconocemos y respetamos la decisión que se ha tomado como resultado del análisis y proceso técnic o llevado a cabo por el gobierno federal”, dijo anoche Oliva Ramírez.
Para competir por la refinería, el gobierno estatal adquirió 911 hectáreas que compró y pago a un precio confidencial.
Pese a las críticas por la opacidad, el Ejecutivo estatal anunció que no dará a conocer la información sobre el proceso de negociación y el dinero que pago por los terrenos, sino hasta dentro de cinco años, como quedó establecido en la clasificación de reserva.
“En cuanto al tema de los terrenos y la compra, creo que si el gobierno del estado permanece dentro de la ley, está cumpliendo con la ciudadanía y la reserva, es un derecho que tiene gobierno del estado para promover proyectos fundamentales, para el desarrollo de regiones y municipios de la entidad”, justificó.
El gobernador panista Oliva Ramírez negó que la reconfiguración anunciada para la refinería Antonio M. Amor, ubicada en Salamanca, en donde se invertirán 3 mil 76 millones de dólares, sea un “premio de consolación. “Este es un logro para los guanajuatenses”.