NUEVO CASAS GRANDES, Chih.— Pese a que las autoridades aseguran que se están combatiendo delitos como robo, secuestro y extorsión en toda la entidad, la realidad que viven los habitantes del noroeste de Chihuahua es distinta, y a diario hay el temor de quedar en la lista como la siguiente víctima a extorsionar o secuestrar.
“Cada vez son más las familias que se van a vivir a otro lado, principalmente a El Paso, Texas, aunque con eso pierden sus negocios y el patrimonio de toda una vida de trabajo”, dice Manuel, dueño de un restaurante en este lugar, a 280 kilómetros de Ciudad Juárez.
“La realidad —agrega— es que los policías no sirven de nada, ni los municipales ni los estatales o federales; la gente que secuestra y extorsiona sólo se calma cuando vienen los soldados, pero cuando éstos se van, de nuevo empiezan sus ataques”.
Y es que según comenta Manuel, quien prefiere no revelar su apellido, “por aquello de que no vaya a ser yo el siguiente”, negocios que estaban en esta ciudad y que eran parte de la historia de Nuevo Casas Grandes, han tenido que cerrar sus puertas porque sus dueños fueron extorsionados o les secuestraron a un familiar para exigir rescate.
Huyen para preservar la vida
Un caso es el del señor Kiko Corona, dueño de la zapatería Bertha, quien después de 50 años en el negocio y con un prestigio ganado a pulso, tuvo que huir a El Paso, Texas, luego de que lo extorsionaron varias veces y lo amenazaron con secuestrar a un familiar.
En Nuevo Casas Grandes, que tiene la población más numerosa en el noroeste del estado y situado en el centro geográfico con otras comunidades de la región, los propietarios de negocios han tenido que salir prácticamente huyendo para conservar la vida.
Otra historia, comenta Manuel, es la de Raúl Hinojosa, quien se fue a El Paso, Texas, y cerró sus negocios de licores Los Faroles, Los Astros y el Drive Inn El Trébol.
Y no sólo hay gente de este tipo de comercios, pues lo mismo hizo Alfredo Sáenz, dueño de una casa de cambio, quien al no poder pagar las extorsiones y ante la amenaza del secuestro, prefirió dejar la ciudad.
Uno de sus colegas, Alfredo Hurtado, también propietario de una casa de cambio, siguió sus pasos, como lo hizo además Alfredo Haida, de las tiendas Soriana y Telas y Más.
Tal es la impunidad que prevalece en la zona noroeste, que en la mina Bismarck, del Grupo México, localizada en el municipio de Ascención, entre Nuevo Casas Grandes y Ciudad Juárez, los ladrones entraron a las oficinas y se llevaron el cajero automático que un banco tenía ahí para los mineros y empleados de la mina.
Bandoleros atacan en Buenaventura
Lo mismo ocurre en el Valle de Buenaventura, cabecera municipal de Buenaventura, unos 60 kilómetros al sur de Nuevo Casas Grandes, donde los delincuentes, sobre todo relacionados con el crimen organizado, detienen a cuanto viajero se les antoja y le quitan las pertenencias, lo que también hacen con los lugareños si éstos traen algo que les gusta a los “malandros”.
Y actúan con impunidad, dice uno de los maestros del lugar, pues la misma policía los protege, quizá por miedo, quizá por complicidad, pero la realidad es que la gente sufre las consecuencias con los robos.
Más al sur, en los municipios de Madera, Ignacio Zaragoza, Namiquipa y Gómez Farías, también en el noroeste, hay grupos de delincuentes, muchos de ellos identificados con el crimen organizado, que asaltan los ranchos, las casas y golpean o matan a quien se les enfrenta, pues la policía, dice la gente, no hace nada.
Incluso, al comentar sobre el ataque a esos hampones, el gobernador del estado, José Reyes Baeza Terrazas, reconoció el problema y dijo que reforzarán los operativos especiales en la región noroeste de la entidad.