CAMPECHE, Camp.— Con destellos de confrontación en algunos puntos del estado transcurrió el ambiente preelectoral en el estado de Campeche, sobre todo entre seguidores de los principales candidatos que se disputan la gubernatura entre los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN), Fernando Ortega Bernés y Mario Ávila Lizárraga, respectivamente.
En vísperas de la apertura de las 987 casillas, grupos de panistas mantenían brigadas de “cazamapaches” en las principales comunidades del interior de Campeche.
La vigilancia antes de la medianoche del viernes fue tan estrecha, que se detuvo a los vehículos para revisarlos y quitarles a los conductores cualquier producto que transportaran bajo sospecha de que serían usados para comprar votos.
La dirigente municipal del Partido del Trabajo (PT) en Champotón, Virginia Valle, identificó a grupos de panistas de su localidad que detenían a los automóviles que circulaban durante la madrugada y les “decomisaban” los productos que supuestamente serían utilizados para compra del voto.
En la ciudad y cabecera municipal de Calkiní, gobernado por el PRI, se registró un acto vandálico contra la residencia del coordinador de la Dirección de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, Fernando Gilberto Cutz Cab, donde desconocidos rociaron con combustible y quemaron su vehículo.
En Campeche, los 533 mil 882 electores del listado nominal están convocados a elegir gobernador, 11 alcaldes, 20 juntas municipales y 35 legisladores locales, divididos en 21 de mayoría y 14 plurinominales.
Pero la atención de la jornada dominical está concentrada en la contienda que protagonizan el priísta Ortega Bernés y el panista Ávila Lizárraga, aspirantes a suceder al gobernador de tricolor, Jorge Carlos Hurtado Valdez, cuyo partido ha gobernado sin alternancia los últimos 75 años.
En las 987 casillas que se instalarán en Campeche, también se votará por 11 comunas, 20 juntas municipales —las principales comunidades rurales campechanas— y 35 legisladores locales, divididos en 21 de mayoría y 14 plurinominales.
La contienda por la gubernatura entre el PAN y PRI estuvo precedida por acusaciones mutuas de compra de votos con regalo de materiales de construcción, mejoramiento de viviendas, despensas, dinero en efectivo, el pago de 3 mil pesos para representantes de partidos en las casillas, a fin de que no acudan y mil 500 pesos por la entrega de credenciales de elector.
Aquí, la tercera fuerza política nacional representada por el PRD, se quedó si abanderado, luego de su candidato Francisco Brown, declinara a favor del panista.
A lo largo de las campañas estuvo presente la denuncia de los partidos de oposición, en el sentido de la intervención directa del gobernador Jorge Carlos Hurtado Valdez, presuntamente para poner todo la fuerza del aparato administrativo estatal al servicio del abanderado del PRI.