TANCÍTARO, Mich.— Médicos, enfermeras y personal administrativo de la clínica 57 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) cerraron sus consultorios ante el temor de ser presa de la inseguridad que priva en las calles, como ocurrió recientemente a tres de sus compañeros.
Desde este martes y por decisión del Consejo Consultivo del instituto, la Unidad Médica Familiar de Tancítaro sólo atiende a mujeres embarazadas y obliga a más de 2 mil derechohabientes del Seguro Social a trasladarse en caso de urgencia hasta Uruapan.
La violencia en Tancítaro, ubicado a 170 kilómetros de Morelia, se recrudeció el pasado viernes con la ejecución del secretario del ayuntamiento, Gonzalo de la Paz Torres, y el levantón un día antes de tres trabajadores de la clínica, quienes rescatados esta semana, se negaron a regresar al hospital.
El delegado estatal del IMSS, Julio César González Jiménez, analizaba el lunes la posibilidad de suspender los servicios de la clínica, pero fue hasta ayer, con el respaldo del Consejo Consultivo del organismo, que anunció el cierre indefinido de la unidad.
Ejército refuerza vigilancia
Militares que participan en el Operativo Conjunto Michoacán reforzaron la vigilancia en Tancítaro, a cuyas labores no sólo se atribuye la liberación de los médicos, sino la detención de 12 presuntos sicarios y narcotraficantes que fueron trasladados por la Procuraduría General de la República (PGR) el pasado lunes a la ciudad de México.
En este municipio de origen prehispánico, convertido ahora en un centro monetario por la producción del aguacate más demandado en el mundo, la población en general vive atemorizada por la creciente ola de violencia.
El delegado González Jiménez apuntó que del levantón de un médico, un enfermero y un trabajador administrativo, “todo parece indicar que evitaron presentar la denuncia correspondiente”, pero —dijo— es un hecho que dejaron su trabajo en esa clínica y que regresaron a su lugar de residencia.
En este sitio de Tierra Caliente michoacana, los trabajadores de la salud fueron privados de su libertad el pasado 5 de marzo. Un día después fue localizado el enfermero y hasta el lunes aparecieron el médico y el trabajador administrativo. Ninguno desea regresar a trabajar a la clínica 57, luego de ser levantados, por presuntamente atender a un narco.
La delegación del IMSS en Michoacán determinó que aunque se cierren el nosocomio, uno de los consultorios permanecerá abierto. Por las mañanas será atendido por un médico, un enfermero y un administrativo, y por la tarde sólo un galeno y un enfermero recibirán a pacientes en estado de gestación.
Los habitantes de Tancítaro viven con temor. La mayoría decidió no salir de sus casas y muchas amas de casa dejaron de llevar a los niños a la escuela.
Las exigencias a cualquier tipo de autoridad son generalizadas: que acabe con la inseguridad y que se reabra el IMSS. “Imagínese —dijo una mujer— si tenemos una urgencia con esta violencia, no sé, un balazo o un acuchillado, en lo que llegamos a Uruapan o a otro pueblo, pues nos morimos”.
Por lo pronto, el IMSS ratificó que por tiempo indefinido la clínica permanecerá cerrada y que aunque se quisiera lo contrario, no hay personal que quiera trabajar ahí.