MEXICALI, B.C.— “La zozobra de no saber qué será de mí, no me deja dormir”, expresa Martha Cervantes, de 53 años de edad, quien había trabajado por 16 años en la maquiladora Charmex. El pasado fin de semana, la planta cerró sus instalaciones sin previo aviso ni indemnización a sus 150 empleados: 140 mujeres y el resto hombres.
El domingo pasado, el estadounidense Howard Leslie Johnson, propietario de la maquiladora de trajes de baño para exportación, cerró la planta y se llevó la mejor maquinaria; algunas de las unidades de trabajo están valuadas hasta en 12 mil dólares.
Desde el domingo en la madrugada, al ser alertados de la situación se toparon con la empresa cerrada. Ahora, alrededor de 100 empleados permanecen a la entrada y hacen guardia las 24 horas del día, para evitar que los socios de la empresa se lleven las pocas máquinas de coser que quedaron.
Lágrimas y voces entrecortadas se conjugan con las palabras de desesperación y coraje por lo sucedido.
Martha Cervantes es el sostén económico de sus hijos y ahora teme no encontrar un nuevo trabajo, al rebasar los 50 años de edad. “He sabido que no le dan trabajo a la gente mayor y la verdad es que no se qué voy a hacer, estoy desesperada, ojalá y que las autoridades logren que el dueño nos regrese la maquinaria que nos quitaron”, añade esta mujer.
Por su parte, Ramón Arreola, de 55 años de edad y con más de 15 años de laborar para esta empresa, expresó que será difícil hallar un nuevo empleo. “Sabemos que en muchas ocasiones, por la edad avanzada, no es fácil encontrar trabajo. Por el momento estamos esperando a ver qué se logra, para que nos indemnicen y sino, pues a buscar otro trabajo”, declara.
Sin embargo, el rostro de los empleados que se mantienen en plantón mejoró cuando la ex gerente de la maquiladora, Alicia Cárdenas Sánchez, les informó que una empresa de partes electrónicas, solicitó operadores para la sucursal en Mexicali. Ante el anuncio, las esperanzas entre el grupo se renovaron.