JUCHITÁN, Oax.— “¿Por qué no avisaron? ¡De haber sabido no traigo a mi familia!”, exclamó irritado don Ricardo Ramírez López.
A bordo del taxi 9072 del municipio zapoteco de San Blas Atempa, él, su esposa y dos hijos, no pudieron entrar a esta ciudad, donde planeaban realizar sus compras, para después visitar a “unos familiares”.
En la entrada poniente de esta ciudad, en el punto conocido como Canal 33, transportistas que paralizaron sus actividades en demanda de la reducción del precio del diesel, retuvieron a todos los taxis que prestaron el servicio colectivo foráneo.
“No se espanten. Nadie saldrá lastimado. Lo único que pedimos es que el taxi se quede aquí”, dijeron en forma imperativa los choferes de autobuses de pasajeros que circulan hacia Tehuantepec y Salina Cruz.
Los niños se espantaron, aunque don Ricardo no, pero sí se mostró muy molesto.
“Sabíamos del paro, pero nunca dijeron que iban a detener a los taxis”, dijo visiblemente irritado.
Como don Ricardo, otras personas que viajaban de El Porvenir, San Miguel Chimalapa y San Luis Rey, Tehuantepec, también fueron obligados a descender y enfilar a pie, bajo el fuerte sol, su viaje hacia esta ciudad.
Ahí, en el Canal 33, escenario de decenas de bloqueos de carretera, mientras don Ricardo, impotente y enojado, esperaba dentro del taxi, veloz pasó una lujosa camioneta blanca, donde viajaba el presidente del Poder Judicial de Oaxaca, Héctor Anuar Mafud.
Cerca, con sus triciclos a orilla de la carretera Panamericana, cuatro jóvenes empezaron a ganar su 20 pesos por viajes al crucero de la ciudad trasportando a mujeres zapotecas de San Blas Atempa, con sus cargas de coco, tomates y plátanos.
En su florido lenguaje zapoteco, las blaseñas recordaban el 10 de mayo de los transportistas. “Póngase a trabajar”, decían otras en su lengua materna. Entre cinco pagaron 150 pesos del taxi que las dejó a dos kilómetros de esta ciudad.