PROGRESO, Yuc.— Sus 59 años de edad no bastan para ver y acostumbrarse a las crisis económicas y a que la impotencia lo invada por no lograr dar a su familia lo que necesita. “Igual que ahora, nos pasó en 2002, cuando el huracán Isidore, no hubo trabajo, estuvo cabr...”, rememora Antonio Martín Pool, mecánico de embarcaciones ribereñas y de la flota mayor.
El paro parcial de la flota mayor en Yucatán, que suma unos 600 barcos de gran calado, repercute en forma directa por igual entre patrones de barcos, pescadores y quienes como Pool viven de actividades ligadas al mar. “Fileteros, vendedores de carnada, mecánicos, armadores..., todos estamos pariendo, pues no todas las embarcaciones salen a trabajar. Aquí todos dependemos de la pesca, y no hay dinero”, comentó.
Apenas gana 100 pesos
Esposo, además de padre de tres hijas, todas menores de edad, para Antonio la impotencia de no ganar más que 80 o 100 pesos diarios, le cambia el humor. Viene así la rabia: “A veces ni ganas tengo de hablar, sólo estoy pensando si encontraré chamba”.
Trabajaba en la embarcación Siboney. Hoy repara unas piezas del motor y da mantenimiento al navío, “con esto caerán unos pesos, para irla pasando”.
Como muchos otros tantos trabajadores que no pescan pero que dependen de esta actividad en forma indirecta, sufre los primeros estragos del paro parcial de la flota mayor yucateca, en protesta por el constante aumento al precio del diesel marino. “No sé qué piensa el gobierno, nos van a matar de hambre, aquí todos dependemos de la pesca, ojalá lo piensen mejor”.