XALAPA, Ver.— Al menos 10 de los 20 niños que eran atendidos en la casa hogar Manuel Pío López, localizada en el municipio de Boca del Río, desde semanas atrás mostraban algunos síntomas de abandono y maltrato.Los maestros de la escuela primaria Agustín Melgar, donde 10 de los albergados acudían a cursar sus estudios, notaban a éstos distraídos, la mayoría de las veces su arreglo personal era descuidado e invariablemente acudían a las aulas sin desayunar.
“Se les veía que más que inquietos, les faltaba cariño, como que no hacían caso a los maestros y se notaba que vivían en una situación no muy regular”, explica Jorge Andrade Ortiz, director del plantel.
La punta del iceberg
Ese comportamiento era la punta del iceberg por los presumibles abusos de que eran víctima los niños por parte del sacerdote católico retirado José Jesús Sandoval González —el sábado pasado un juez penal le dictó auto de formal prisión—, quien en su domicilio particular abusaba sexualmente de ellos y posteriormente en la casa hogar los castigaba para amedrentarlos y evitar así que denunciaran lo ocurrido.
“Nos trataban mal”
“Los niños comentaban cosas a algunos maestros, que los trataban mal y no les daba los alimentos a sus horas y que los exhibían”, rememora el directivo escolar en declaraciones a la prensa. Recuerda que en múltiples ocasiones solicitaron la presencia de los padres de los niños.
Lo que parecía ser un lugar de refugio para los niños abandonados por sus padres, se convirtió en un martirio. La casa está ubicada en la calle 1 Lote 9, colonia Lindavista.
Denuncia una madre
El 9 de diciembre pasado, una madre de familia presentó una denuncia por escrito en el Departamento Jurídico del DIF del municipio de Boca del Río, donde dio a conocer que sus dos hijas menores eran víctimas de maltratos en la casa hogar Manuel Pío López.
El expediente ministerial detalla que con frecuencia las niñas eran enviadas a un domicilio en la colonia 1 de Mayo, para “confesarse” con el cura, donde el religioso abusaba sexualmente de ellas.
Relatan abusos
“Se subía arriba de mí y me aplastaba”, narró una de las menores que se atrevió a describir lo ocurrido ante las damas voluntarias que aportaban recursos altruistas para la operación del albergue.
Según el testimonio de las niñas, realizado en presencia de las damas voluntarias, el padre Chucho aceptó haber recibido la visita de las niñas y niños en su domicilio, y que la madre Martha se los enviaba a cambio de un pago de 500 pesos.
Los niños ahora están en una casa asistencial del DIF municipal y el sacerdote católico en el penal Ignacio Allende del puerto de Veracruz.