GUADALAJARA, Jal.— La muerte de la niña Sandra Macedo, de 4 años, debido a la mordida de un murciélago y su consecuente contagio de rabia, motivó a la Secretaría de Salud de Jalisco (SSJ) a levantar un cerco epidemiológico entre familiares y personas que tuvieron contacto con la menor.
Las medidas preventivas contemplan además la vacunación de todos los animales domésticos en la periferia de su hogar, para evitar que la enfermedad se propague por otras vías.
“A los humanos que estuvieron en contacto con la niña se les hizo un control epidemiológico y se les aplicó la vacuna antirrábica”, comentó Elizabeth Ulloa Robles, titular de la dependencia.
Agregó que 30 personas han sido vacunadas, entre hermanos, papás y parientes, así como personal sanitario que atendió a la paciente, “y hasta ahora ninguna ha manifestado síntomas de rabia”.
La funcionaria dijo que si la menor, oriunda del municipio de San Sebastián del Oeste, hubiera recibido la vacuna antirrábica durante las 72 horas siguientes a la mordida, se habría salvado.
Desgraciadamente, explicó, los padres de Sandra llevaron a la pequeña al hospital 20 días después de la mordedura, “tiempo suficiente para que el virus se incubara y dañara al organismo”.
Sandra murió el 2 de enero en el Hospital General de Occidente, ubicado en la delegación de Zoquipan, municipio de Zapopan.
Héctor Topete Tovar, miembro del Colegio de Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies de Jalisco, indicó que la rabia transmitida por el murciélago hematófago, que suele vivir en zonas tropicales y subtropicales, es letal. La transmisión de la rabia, dijo, se da a través de la saliva.