MAZATLÁN, Sin.— La respuesta a la convocatoria nacional Cero Pesca 2009 ocasiona opiniones encontradas entre los pescadores, trabajadores del gremio y operarias en empacadoras, principalmente.Mientras unos apoyan el paro de la flota pesquera que inició con el año en contra del alto costo del diesel marino y gasolinas, otros se muestran inconformes al quedarse sin trabajo e ingresos.
Asimismo, algunos explican que si se sumaron a la medida, es porque de lo contrario “nos boletinan y no nos dan empleo en otros barcos”.
Se dicenamenazados
Hay quienes se dicen “amenazados” y que sólo acuden por la torta y el refresco, pues pago no tienen.
Durante los primeros días del año, uniones de armadores, productores de altamar, plantas congeladoras y pescadores ribereños, entre otros, de Sinaloa, y luego de Campeche y Oaxaca, suspendieron actividades de captura en protesta por el aumento constante al precio del diesel marino, el que con 37 incrementos en 2008, pasó de 3.50 pesos a 7.33 pesos el litro. Con el paso de los días, otras entidades con litorales se han sumado a la convocatoria.
Mujeres, las más vulnerables
En Sinaloa, estado que inició con la suspensión de actividades al comenzar 2009, el grupo relacionado con la actividad que se siente más vulnerable es el de mujeres que laboran en las plantas procesadoras de camarón. Una empleada consultada alertó que sólo tienen producto cuando mucho para una semana, ya que la postura de las empacadoras es no recibir el crustáceo de los barcos que salieron a pescar, renuentes a sumarse a esta protesta.
El paro mantiene en la zozobra a cientos de personas que trabajan en más de 50 plantas procesadoras de productos pesqueros que hay en Mazatlán. Al no haber producto —sostienen— no trabajarán, ya que ganan por lo que hacen; aun así, la mayoría de empleados está dispuesta a apoyar la suspensión de actividades, aunque hay voces discordantes que apuntan que al final de cuentas no ganarán nada al solidarizarse, pues no les pagarán más.
Testimonios de empleados
Lorena, madre de tres hijos estudiantes, dijo: “No estoy de acuerdo al ciento por ciento con el paro en la pesquería, porque una vez que no haya camarón que maquilar, me quedaré sin trabajo, máxime que gano a destajo”.
Martín Cortés, padre de familia y con 20 años como pescador, se mostró a favor de suspender la pesca: “Nosotros, al igual que nuestros patrones, queremos mejores condiciones para esta actividad y que sea rentable”, explicó Cortés.
El hombre de mar informó que en la actualidad, por cada tonelada de pescado, les pagan en promedio 2 mil pesos; así que si permanecen 28 días en altamar y capturan ocho toneladas, ganan hasta 16 mil pesos, pero ahora, el alto costo del diesel les arrebata ganancias y no es rentable salir vía la pesca. “Por eso apoyamos a los patrones en este paro”, resalta.