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Iguanas, al borde de la extinción

Las Unidades de Manejo de Petatlán, La Unión y Pungarabato crían cada año entre 20 mil y 50 mil ejemplares, de los que 50% se liberan para que se incorporen a la vida silvestre
Miércoles 31 de diciembre de 2008 ADRIANA COVARRUBIAS / CORRESPONSAL | El Universal

PETATLÁN, Gro.— En las regiones de la Costa Grande y Tierra Caliente de Guerrero, el comercio de iguanas para servir de alimento o como mascotas, es una práctica cotidiana, pero es ilegal y propicia la captura indiscriminada que tiene a esos reptiles al borde de la extinción.

En los municipios costeros de la Unión y Petatlán, así como en Pungarabato, en Tierra Caliente, las iguanas se ofrecen a restauranteros que cotizan cada ejemplar entre 100 y 150 pesos, aunque en comunidades más apartadas las pueden adquirir hasta por 60 pesos.

Sin embargo, la captura y comercialización de iguanas es delito federal, equiparable al de la matanza de tortugas marinas o al robo de sus huevos, con penas de cárcel de uno a nueve años y multas de entre 50 y 150 mil pesos, dijo Pedro Garnica Cortés, director general de Recursos Naturales de la Secretaría Estatal del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semaren).

Según la Profepa, para evitar la detención y la aplicación de sanciones, muchos campesinos que capturan iguanas de manera ilegal utilizan a menores de edad para venderlas en las orillas de las carreteras a los automovilistas, que en su mayoría las utilizan como mascotas.

Unidades de protección

En México, la iguana verde (Iguana iguana) y la iguana negra (Ctenosaura pectinata), son especies bajo Norma Oficial Mexicana, NOM-059 ECOL-2001 de protección ambiental de especies nativas en categoría de riesgo, pero es permitida su reproducción y comercialización en cautiverio mediante las llamadas Unidades de Manejo para la Conservación de la vida Silvestre (UMA).

El delegado de la Semaren en la región, Sabás Arturo de la Rosa Camacho, indicó que en el estado existen UMA autorizadas por Semarnat y la Profepa en los municipios de Petatlán, La Unión y Pungarabato, en las que se crían cada año entre 20 mil y 50 mil ejemplares, de los que 50% se liberan para que se incorporen a la vida silvestre.

Éxito para incubación y reproducción

Según Pedro Garnica Cortés, director general de recursos naturales de la Semaren, la UMA de Las Margaritas, de la comunidad San Jeronimito, municipio de Petatlán, es uno de los mejores ejemplos de éxito para la incubación, reproducción y cruza de iguanas en el estado.

Sin embargo, dijo que es difícil preservar una especie que está en peligro de extinción y repoblar las zonas, además de producirlas con fines de comercialización, en especial la iguana negra, que necesita de cinco a ocho años para alcanzar su talla comercial.

En el caso de las iguanas verdes, que se utilizan más como mascotas, su producción es más redituable, ya que se pueden comercializar a partir de los dos meses de edad.

Aún así, el funcionario recomendó a los restauranteros que utilizan la iguana negra, que de preferencia la adquieren en las UMA para evitar problemas con los operativos de la Profepa.

Sin embargo, en las instalaciones de las UMA debidamente autorizadas, la iguana negra se adquiere entre 250 y 300 pesos, aunque con la ventaja de que la venta está respalda por factura.

Según Jorge Alberto García, asesor técnico de la UMA de Las Margaritas, dijo que liberar iguanas es muy burocrático y costoso, además que, de 300 que se dejen libres en su hábitat natural, sólo sobreviven de 10 a 15.

 

 



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