Los remanentes de la tormenta tropical Lowell, que se dispersaron sobre el noroeste del país, golpearon con fuerza los estados de Sinaloa, Sonora y Chihuahua, causando inundaciones en numerosas comunidades urbanas y rurales, de donde fueron desalojadas más de 12 mi 600 personas.Luego de cruzar la península de Baja California hacia la desembocadura del Mar de Cortés, penetró por los municipios sinaloenses de Guasave, Ahome y El Fuerte, acompañado de tormentas y vientos que provocaron el desbordamiento de los ríos Mayo y Fuerte, inundando un centenar de localidades, lo que provocó estragos en numerosos cultivos y daños a la infraestructura carretera.
Entre los efectos se sumaron los deslaves en zonas serranas con avenidas súbitas en ríos y arroyos.
El meteoro también azotó el suroeste del estado de Durango, en especial el municipio de Tamazula, y parte de Coahuila.
Simultáneamente, en septiembre, Tamaulipas tuvo bajo la lupa al huracán Ike, que se fortaleció hasta categoría dos, de cinco en la escala Saffir-Simpson. Campeche, Yucatán y Quintana Roo permanecieron en alerta, debido a las recomendaciones de Protección Civil, ante las inminentes lluvias, los fuertes vientos y el elevado oleaje.
Sin embargo, Ike se dirigió a las costas de Texas, en Estados Unidos, lo que eliminó toda posibilidad de riesgos en territorio nacional.
Un par de meses atrás, el huracán Dolly —degradado a tormenta tropical— había impactado en el norte del país, principalmente en Tamaulipas y Nuevo León, con un errático y accidentado desplazamiento.
Antes, en su paso por la península de Yucatán, ya había barrido con la arena de Cancún, en Quintana Roo, y había afectado al golfo de México (Veracruz, Tabasco y Campeche), además de estados como Zacatecas, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
Villahermosa y el resto del estado de Tabasco vivieron temporadas bajo el agua, como a finales de 2007.