LA PAZ, BCS.— Socorro Graciano Castro tendrá que ajustar más que otras veces el gasto familiar para que pueda alcanzar este fin de año.
Su esposo, Jesús Alberto, ella y sus dos pequeños hijos viven del trabajo de su marido, quien es taxista desde hace 18 años, pero que sólo les ha dado “para irla pasando”.
“Hemos salido adelante con muchos sacrificios, viviendo al día”, expresa la mujer.
La crisis económica y el conflicto del transporte en Los Cabos les ha venido afectando porque los turistas son menos. Socorro confía en que este invierno repunte con la llegada de cruceros.
Transportadoras, “acaparadoras”
No obstante, agrega que como ella, muchas amas de casa, esposas de los taxistas, ansían ya la solución del conflicto que ha durado 20 años, toda vez que consideran que las transportadoras turísticas están “acaparando” el poco empleo que pueden tener.
La situación del transporte es un desorden en el puerto, tan es así que le ha tocado ver automóviles de lujo ofreciendo su servicio a los turistas sin contar con ningún permiso, añadió la entrevistada.
“Mientras nosotros pagamos impuestos por nuestros permisos, hay gente que nada más llega y así como si nada, nos roba el trabajo”, afirma.
La mujer prefiere omitir el sueldo de su marido, pero asegura que lo que gana “no se compara” con las percepciones de las transportadoras.
“Ellos son gente de dinero, traen puros carros de lujo, se ve luego luego”, sostiene.
Y concluye al admitir que sin duda al servicio de taxi le hace falta mejorar mucho la atención, los conductores capacitarse y adquirir nuevas unidades. Empero, considera que ello será muy difícil si antes no les dejan trabajar. “Si no nos dejan turistas, cómo le vamos a hacer…”.