SAN JUAN DEL RÍO, Qro.— Un centro de distribución de pornografía infantil, escondido tras un aparente taller de reparación de lavadoras, fue cateado y desmantelado por elementos del Ejército mexicano.
En la incursión militar se encontró equipo de video, fotografías, prendas íntimas, uniformes escolares, mochilas, jeringas y más de 60 mil pesos en efectivo.
En una pared, los militares encontraron colgadas decenas de bolsas que contenían mechones de cabello; cada bolsa tenía el nombre de una mujer y una fecha, presumiblemente referida al día en que las adolescentes estuvieron en el lugar.
Disfrazaron el local de taller
La entrada del inmueble estaba cubierta con equipos viejos de refrigeración y lavadoras, que hacían aparentar un negocio de reparación de artículos electrodomésticos, como cualquier otro.
Sin embargo, por un estrecho pasillo ubicado en la parte posterior del “taller”, se llega a la habitación en la que presuntamente el responsable del lugar abusaba de las menores y posteriormente las forzaba a posar desnudas o filmadas. Ahí se encontraron negativos de rollos fotográficos en los que se apreciaba a menores de edad desnudas.
Buscaban droga
Soldados intervinieron en esta acción, pues se había referido que era un centro de distribución de estupefacientes.
A las dos y media de la tarde inició el operativo de cateo, el que se prolongó por espacio de dos horas, y se logró la detención del propietario del “taller de refrigeración”, quien dijo llamarse José Luis González García, aunque alumnos y vecinos de la escuela afirmaron que era conocido como El Chuy.
Dinero ilícito
Como el detenido no pudo acreditar la procedencia del dinero, fue asegurado por el Ejército, bajo la presunción de que podría haber sido del producto de las supuestas actividades ilícitas que ahí se cometían.
El negocio está ubicado en la calle Heroico Colegio Militar No. 1-B, casi esquina con 5 de Mayo, en pleno centro histórico de la ciudad de san Juan del Río, y a unos 10 metros de la entrada principal de la escuela secundaria.
Desde hace al menos 10 años, padres de familia y maestros de la escuela secundaria han denunciado constantemente actos irregulares que el sujeto detenido presuntamente cometía con las menores en ese lugar.