CULIACÁN, Sin.— Sobreviviente de la violencia que hace presa al municipio de Navolato, caminó firme entre sus calles y frente a su gente. A ratos, conmovido al borde del llanto.
El alcalde Jesús Fernando García Hernández encabezó los contingentes en el desfile cívico-deportivo que se realizó ayer en conmemoración del inicio de la Revolución Mexicana.
Evidentemente emocionado, con secuelas en el cuerpo de las esquirlas que lesionaron su tórax, muslo y un ojo, y con el recuerdo aún fresco del atentado de la noche del 5 de noviembre, García recibió aplausos.
Esa noche, en compañía del político César Villaescusa Urquiza, quien conducía la camioneta en que viajaban, y de los regidores César Villaescusa Gastélum y Andrés Carrillo Ramírez, fueron atacados por un grupo armado.
La voz se le corta y su cuerpo se tensa. Con la garganta oprimida, que apenas le permite hablar, reconoce que ahora debe utilizar escoltas, que debe protegerse de la inseguridad.
Al evocar aquella fracción de segundos, asegura que su vida pendió de un hilo: “El mal sabor de boca no sólo se queda ahí, se hace un nudo en el estómago y duele hasta el alma sentir en carne propia el sufrimiento de otras familias víctimas de la violencia”.
Su presencia, al frente de los contingentes que participaron en el desfile de su comuna, luego de ausentarse del cargo por 15 días, generó aplausos, por lo que el rostro se le desfiguró y sus ojos humedecieron.
El munícipe priísta aún no comprende el motivo del atentado, del cual milagrosamente sobrevivió, pues comenta que nunca había recibido amenazas.
Los recuerdos que brotan de su voz sólo refieren que el hecho ocurrió en fracción de segundos. A su lado, el político y agricultor César Villaescusa, se dobló bajo una lluvia de balas. Él, por instinto, se tiró al piso de la unidad, lo que le salvó la vida.
Según el reporte médico, el edil estuvo cinco días hospitalizado.