CHIHUAHUA, Chih.— La noche del martes, la capital del estado se sumió en un estado de pánico, algo inédito en esta comunidad. Cientos de establecimientos cerraron sus puertas a temprana hora y decenas de escuelas suspendieron clases antes de su horario habitual, a raíz de una serie de correos electrónicos que circularon desde la tarde en los que se aseguraba que un cártel de la droga asesinaría a todos aquellos que salieran de sus casas.Además, por medio de páginas web se extendieron diferentes versiones sobre homicidios de estudiantes, secuestro de funcionarios, comandos armados tomando rehenes en centros comerciales, atentados con bombas y otros eventos violentos que nunca ocurrieron.
El temor de la ciudadanía llegó a tal grado que autoridades federales, estatales y del municipio tuvieron que salir al paso con declaraciones nocturnas a medios informativos a fin de desmentir las versiones propaladas.
En un comunicado conjunto, las secretarías de Gobernación, Seguridad Pública Federal, de la Defensa Nacional, la Procuraduría General de la República, los gobiernos estatal y municipal, así como la Secretaría de Seguridad Estatal, asentaron: “Ante la serie de rumores que señalan que habrá eventos delictivos por parte del crimen organizado, se hace un llamado a la población para que no hagan caso de este tipo de rumores, exhortándolos a continuar sus actividades cotidianas de manera normal”.
Los titulares de la Procuraduría estatal, de Seguridad Pública y de la Secretaria General de Gobierno, Patricia González Martínez, Javier Torres Cardona y Sergio Granados Pinedo, estuvieron en una emisión de una televisora local para que se constatara que no habían sido secuestrados, como se dijo en diferentes círculos sociales.
Los funcionarios estatales calificaron la situación como una guerra psicológica emprendida por la delincuencia organizada, con el objetivo de sembrar miedo en la población y desestabilizar a las instituciones que combaten el narcotráfico.
La desesperación de la ciudadanía ante la incertidumbre de lo que podría llegar a ocurrir provocó que por dos horas, de las 20:00 a las 22:00, se “cayera” la red de telefonía celular, ante el colosal número de llamadas realizadas, particularmente por padres de familia localizando a sus hijos para asegurarse que estaban a salvo.
Las universidades Autónoma de Chihuahua y Regional del Norte, el Claustro Universitario y Colegio de Bachilleres, entre otras, suspendieron clases anticipadamente.
Las versiones “avisaban” que las autoridades habían ordenado un toque de queda, ya que a las 22:00 horas (23:00 horas tiempo del centro del país) la ciudad sería atacada por un ejército de sicarios.