CUERNAVACA, Mor.— El magisterio disidente a la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) reactivó su asamblea general para discutir un plan de acción en defensa de sus compañeros que no han logrado ingresar a las escuelas por impedimento de padres de familia. Los paterfamilias fustigan a los maestros haber abandonado las aulas por las manifestaciones.“Decidimos convocar a asamblea, porque el gobierno no ha brindado las garantías suficientes para que regrese el total de los profesores. Además, estamos sufriendo una serie de desquites administrativos”, informó Nicanor Pérez Reynoso, concejal del recién creado comité democrático de la sección 19 del SNTE.
El director del Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM), Aroldo Aguirre Wences, dijo que el reglamento permite realizar cambios de educadores de una escuela a otra. En este caso, se aplicaría para anular los riesgos de represalias.
El jueves pasado, los maestros retornaron a las aulas para iniciar el ciclo escolar 2008-2009, después de 85 días de protesta contra la ACE.
El regreso, dijo Lilia Ibarra Campos, coordinadora de la Comisión Negociadora del Movimiento Magisterial de Bases (MMB), fue en compromiso con la sociedad, para recuperar el periodo escolar.
Pero en algunas escuelas de las zonas centro, sur y oriente, los mentores se encontraron con el rechazo de los paterfamilias que les recriminaron su falta de responsabilidad al abandonar a los niños por la movilización.
Además de ello, el concejal Pérez Reynoso informó que varios de sus compañeros ya enfrentaban desquites de la autoridad educativa, mediante sanciones administrativas por no presentarse a trabajar.
En tanto, el IEBEM anunció que el viernes comenzaría a presentar actas administrativas en contra de los docentes que no regresaron a clases. Pero en declaraciones a la prensa, el director de la institución, Aguirre Wences, afirmó que todavía no había un porcentaje de los maestros sujetos a sanciones.
Dijo que por el momento se evalúan los casos de retraso, pues algunos profesores pisaron el salón, pero después regresaron al plantón que mantienen el zócalo de Cuernavaca.