REYNOSA, Tamps.— Con el apoyo de cuatro custodios, entre ellos el comandante en turno de la puerta de acceso, 17 reos se fugaron del Centro de Readaptación Social (Cereso) de Reynosa durante la mañana del jueves, informó el director del penal, Carlos Hernández Vega. El paradero de los cuatro guardias se desconoce.
La fuga fue confirmada por el director de los Centros de Ejecución de Sanciones de Tamaulipas, Pedro Benavides.
Anoche, en un comunicado, la PGR informó que ofrece una recompensa de 5 millones de pesos a quien aporte datos para localizar y aprehender a los 17 reos evadidos y a los cuatro custodios que les ayudaron.
Hernández Vega, quien tiene menos de una semana de administrar el penal, indicó que tras la fuga dio parte a las autoridades estatales y federales y de inmediato se desplegó un operativo para la búsqueda de los reos.
Luego de pasar lista en el penal, a las 7:00 horas, las autoridades indicaron que los fugados son: Rafael Cantú Garza, Francisco Javier Marmolejo Cruz, Juan Arturo Estrada Hernández, Rafael Hernández Pineda, Luis Manuel Nieves Medina, Juan Carlos Varela Varela, Antonio Santiago López, Rogelio Rodríguez Cantú, Leo Fernando Mendoza de León, Mario Alberto Olán Pérez, Marcial Hernández Rodríguez, Víctor Velasco Lerdo, Domingo González Castillo, Atilano Lozano Miró, Carlos Eliud Olguín Martínez, Pablo Mendoza Ocegueda y Noel Tafolla Sánchez.
Los custodios, calificados como desaparecidos, fueron identificados como: Ángel Armando Gaona Yerena, Pedro Morales Cruz, Alejandro Betancourt Hernández y Luis Alberto Maldonado Reyna.
Las primeras investigaciones indican que el personal de seguridad que participó para propiciar la fuga, vigilaba la puerta principal, dos de ellos en los módulos, y que colaboraron con la entrega de las llaves a los fugados; otro era el cabo de guardia.
Benavides dijo que resulta extraño que entre los internos fugados haya más de uno que cumplía condena por delitos menores y otros que estaban a punto de obtener su libertad en cuestión de días.
Además, Benavides indicó que la mayoría de los custodios llevan años de vigilar el penal y las autoridades les tenían plena confianza, tras haber aprobado un reciente curso, además de participar en los procesos de capacitación para seguir en el cargo.
Las instalaciones del penal se mantienen estrechamente custodiadas por el Ejército y las policías Federal y estatal.