nurit.martinez@eluniversal.com.mxEl rechazo y las críticas generadas a la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) entre los maestros de diversas entidades, no sólo de profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), sino también de las secciones sindicales “institucionales”, ha puesto en el centro de los reclamos y manifestaciones la figura de Elba Esther Gordillo, como presidenta del sindicato magisterial. La “maestra”, con la Alianza, apostó a un acuerdo central con el gobierno federal para acabar con la corrupción que genera la venta de plazas.
Sin embargo, los reclamos para que sea destituida, se han incrementado en entidades aun consideradas “controladas”, porque el acuerdo atenta contra el patrimonio personal o de grupo que representan las plazas de maestros, la entrega de estímulos a quienes han trabajado hasta 15 años de forma interina en espera de un contrato formal, anula las estrategias de beneficio escalafonario para las plazas de directores y supervisores, quita a los mentores próximos a jubilarse la posibilidad de recibir ingresos extraordinarios por la venta de su puesto de trabajo, así como del manejo de cuotas sindicales.
La “rebelión” crece bajo la disputa entre la dirigencia nacional y sus ex dirigentes, ya que éstos eran los principales operadores políticos del sindicato, mas fueron destituidos en marzo por Gordillo; además de que están sin resolver líos postelectorales en varias secciones sindicales, según dijo a EL UNIVERSAL Gaudencio Bravo Sánchez, ex operador del SNTE durante el inicio de la “renovación”.
La “resistencia” no sólo es magisterial, también entre secretarios de educación estatales e incluso entre gobernadores.