XALAPA, Ver.— La casa de doña Cecilia, afortunadamente, está intacta. El agua del río Coatzacoalcos que alcanzó hasta cinco metros en las 40 calles que inundó en la ciudad de Minatitlán, le perdonó su refugio; sin embargo, la creciente le quitó su fuente de ingreso.
Por eso Cecilia Castrejón Rojas tiene que permanecer algún tiempo formada en la larga fila junto a otros compañeros de la desgracia que azota a esta ciudad.
“Ni modo, no tengo de otra; necesito de una despensa para poder alimentar a mis tres pequeños hijos que me esperan en casa”, remarca.
Estoica, aguanta la espera en las inmediaciones del palacio municipal, donde decenas de damnificados se concentran para recibir la ayuda oficial que les llega a través de un puente aéreo, porque las carreteras están destrozadas. En la fila, menciona que su local, la única fuente de ingresos de su familia, se encuentra bajo dos o tres metros de agua dentro del mercado popular.
Junto con sus hijos de seis, ocho y 12 años, relata que de inmediato atendió el llamado de alerta de las autoridades y comenzó a sacar la mercancía de su local lo más pronto que pudo, pero la creciente no le permitió sacarla toda. Salvó apenas 40%.
“Mi vivienda está a salvo, pero mi local ya va a estar inservible para cuando baje el agua”, lamenta, tras recordar que las autoridades del municipio ya les notificaron que tardarán tres semanas en desaguar.