LAS GAVIOTAS, Tab.— Doña Dora Luz Martínez de la Fuente contiene las lágrimas, pero se sincera y dice sentir mucha tristeza de abandonar su hogar.
Con antelación había tomado esa decisión por el riesgo de que vuelva a inundarse su vivienda por segundo año consecutivo, pero aceleró su mudanza al escuchar la alerta máxima.
Alza la mirada al cielo y une las palmas de sus manos. “Le pido a mi padre querido que detenga al agua”.
Doña Dora Luz, con domicilio en calle 5 número 106, desde el pasado fin de semana empezó a empacar y desalojó toda la planta baja de su casa, incluidas las puertas y el gabinete de cocina, y los colocó en el segundo piso.
Su familia ya había acordado salirse para que la creciente no les tomara desprevenidos como el año pasado, cuando perdieron todo lo que tenían en la planta baja.
Insiste en que está triste porque cree que nuevamente “nos vamos a ir al agua”.
Manifiesta su incredulidad por la situación que padece otra vez luego de tantos años de vivir en esta casa —desde 1982, cuando la construyeron—, donde incluso levantaron casi un metro el nivel de la vivienda para evitar que se inundara.
“Estamos pensando en vender ya la casa para terminar con la incertidumbre de las inundaciones. (Si no) cada año voy a desbaratar y viajar como húngara (gitana).
Luego de los destrozos que les dejó la corriente del río Grijalva el año pasado, cuando se metió con casi dos metros de altura a su vivienda, dice que tuvo que erogar más de 60 mil pesos para repararla y todavía la faltan otras adecuaciones.
“Quiero irme de aquí, la verdad. Yo pensé que este año ya no íbamos a sufrir, por eso se arregló nuevamente la casa”, expresa doña Luz Martínez, momentos antes de desocupar su hogar.