GUADALAJARA, Jal.— ¿Quién es el rector general de la Universidad de Guadalajara? ¿Carlos Briseño Torres?, quien a las 13:19 horas dio por cerrada la sesión del Consejo General Universitario cuando los consejeros lo quisieron mayoritear con el orden del día. ¿O Marco Antonio Cortés Guardado?, elegido como sustituto por la mayoría aplastante del grupo padillista.Sin poder sacar adelante siquiera el orden del día, Briseño abandonó el paraninfo universitario, tras el desplante en que dio por concluida una reunión, cuyo final era una crónica anunciada.
Briseño, en su quizás último acto de gobierno, se llevó a sus consejeros (muy pocos), vicerrector, técnicos de sonido y todo lo que pudiera alimentar a la prensa. Como si se siguiera un guion, el vacío se llenó de inmediato y de la chistera padillista apareció el nuevo actor de la comedia universitaria.
Ya habían quedado fuera los gritos de los estudiantes que reclamaban “¡fuera Raúl (Padilla López), educación de calidad, fuera Raúl!”.
En medio del desorden, el secretario general, Alfredo Peña, entró al rescate de la sesión y varios consejeros lo empezaron a rodear.
A voz en cuello trataba de hacerse escuchar: “Se somete a votación la destitución del rector general Carlos Briseño Torres y del vicerrector Gabriel Torres Espinoza, por faltas graves al obstruir los trabajos de las comisiones”, y por otra serie de cosas que pocos o casi nadie, escuchó.
Habemus rector
Un trabajador de intendencia le acercó un megáfono. “Pásenselo, pásenselo para que se escuche”.
Los consejeros padillistas empezaron a regresar a sus lugares y prosiguió la reunión de consejo general.
En el interior del paraninfo universitario, los consejeros escucharon la sentencia: se destituye a Briseño Torres como rector general de la Universidad de Guadalajara y se nombra a Marco Antonio Cortés Guardado como rector sustituto.
Afuera se vio salir a Briseño por una puerta lateral del edificio. “En tres días seré restituido”, aseguró a los que se le acercaron.
Varios camiones de policías estatales se acomodaron en lugares estratégicos. Llegaron personas del campus de Puerto Vallarta y de la Ciénega.
El cielo advertía sobre una posible tormenta, pero parecía que no importaba, más jóvenes, más maestros y más académicos se agrupaban en la calle, cual si fuera una verbena.
Sin embargo, en ese ambiente ampuloso flotaba la pregunta: ¿Y quién es el rector, pues?