TIJUANA, BC.— Los más recientes golpes que el gobierno ha propinado al cártel que opera en esta frontera no terminarán con la actividad criminal porque cuenta con una estructura muy compleja.
El alcalde local, el panista Jorge Ramos Hernández, coincidió con el secretario de Seguridad Pública del estado, Daniel de la Rosa Anaya, al explicar lo anterior.
Sin embargo, ambos opinaron que la detención de uno de los principales lugartenientes de los hermanos Arellano Félix, Pedro Ignacio Zazueta, El Pit, fue un revés estratégico que puede aprovecharse para reducirlos a su mínima expresión. “Se van a seguir relevando las posiciones, pero lo que queda claro es que los tres órdenes de gobierno estamos afinando la puntería”, aseguró Ramos Hernández.
Reveló que El Pit, quien se identificó como Rubén Ríos Estrada al ser detenido mientras jugaba en un casino propiedad del priísta Jorge Hank Rhon, formaba parte de un convoy de hombres armados que días antes escapó de una persecución policiaca en la que participaron todas las corporaciones.
“Es el mismo comando que se nos fue por piernas, y si no lo agarramos nosotros lo agarran otros porque en Tijuana estamos cerrando filas”, dijo el edil.
Aclaró que estos resultados no harán “echar las campanas al vuelo” porque aún persiste una “importante actividad criminal”. La diferencia entre ahora y el pasado es que ya no operan con impunidad, insistió.
El alcalde ha acusado que durante la gestión de su antecesor, Jorge Hank, se dispararon los índices delictivos porque en ese tiempo se pactaba con las bandas criminales.