GUADALAJARA, Jal.— Las trifulcas de grupos políticos que buscan su control, mantienen en la incertidumbre a la Universidad de Guadalajara (UdeG), en tanto que se aproxima la asamblea del Consejo General Universitario, previsto del 27 al 28 de este mes, donde pudiera incrementarse la rivalidad universitaria.
En esa asamblea se tiene también agendada la discusión sobre el destino de los recursos extraordinarios en el presupuesto anual de la segunda universidad pública más importante del país, y que ha sido el detonador para acelerar las disputas entre los grupos políticos que luchan por el control de la casa de estudios jalisciense.
La disputa había tenido una pausa obligada por las vacaciones de verano, pero al reanudarse las actividades académicas desde el lunes pasado, las posiciones parecen recrudecerse y se profundizan las diferencias.
En un nuevo enfrentamiento mediático, el rector general de esta casa de estudios, Carlos Briseño Torres, reveló el déficit que arrastra la Universidad de Guadalajara por un monto de mil 45 millones de pesos; la versión fue cuestionada por el ex rector Trinidad Padilla López, quien pidió que se explicara por qué se registró un incremento de 300% en los últimos ocho meses.
La rivalidad tiene su origen en la lucha por el liderazgo y la toma de decisiones, debido a que durante casi 20 años la comunidad universitaria se desempeñó en torno a la familia Padilla López, en particular bajo la influencia del también ex rector Raúl Padilla.
La creación de empresas parauniversitarias (Feria Internacional del Libro y el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, entre otras) sin compromiso con la investigación académica o el desarrollo del alumnado, marcó también una mutación en el liderazgo de las aulas.
Sin embargo, la elección del nuevo rector general de la Universidad, el año pasado, causó una gran controversia y molestia en el grupo. Carlos Briseño accedió al poder con el recelo de su cofradía y la anuencia de la familia Padilla.
Desde su llegada, Briseño Torres ha intentado establecer un poder de facto en la Universidad. Funcionarios padillistas exigen la destitución del actual rector por “el excesivo protagonismo político del rector, el cual daña la imagen de la Universidad”.
La situación para la rectoría es difícil, pues según analistas universitarios, el grupo de Padilla controla 13 de los 16 campos universitarios y cuenta con una aparente mayoría aplastante de votos en el Consejo General Universitario de 146 votos contra 27.