COATZACOALCOS, Ver.— Un botín mal repartido entre policías, producto de la extorsión a migrantes, propició el ataque a balazos en contra de un camión de carga, que se accidentó. En el incidente murieron dos personas, entre ellas un hondureño, y resultaron heridos varios centroamericanos, en el kilómetro 28 de la carretera Coatzacoalcos-Agua Dulce.
El ataque, registrado en la madrugada del lunes, llevó a la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz a tomar bajo su control la Comandancia Municipal de Agua Dulce, además de investigar a 15 policías municipales que participaron en el incidente, entre ellos, a los hermanos Ernesto y Antonio Saldaña de la Cruz, que ya fueron puestos a disposición de la agencia del Ministerio Público del fuero común.
En sus primera declaraciones, los agentes se culparon entre ellos y revelaron que su comandante, José Morales Herrera, había convenido el paso del camión cargado de centroamericanos por una cantidad de dinero no especificada.
Sin embargo, uno de sus subordinados le pidió dinero a cambio de su silencio, pero el comandante se negó y en venganza, el policía rebelde inició con su patrulla la persecución del transporte, según informó la Secretaría de Seguridad Pública del estado.
Uno de los indocumentados, Ebli Simón Velázquez Pacheco, 18 años, procedente del departamento de Olancho, Honduras, dijo a las autoridades que horas antes del incidente, como a las dos de la mañana del lunes, fueron despojados de sus pertenencias y su dinero por los policías municipales de Agua Dulce, para dejarlos abordar el camión.
Sin embargo, 15 minutos después, escucharon numerosos balazos y se dieron cuenta que eran interceptados por una patrulla de la policía, desde donde disparaban ráfagas de ametralladoras contra el vehículo.
En el lugar murieron el hondureño José Reynaldo Montoya Turcio, de 43 años, de un balazo en el abdomen, así como un desconocido cuya nacionalidad no fue determinada de inmediato y que se encontraba dentro de la caja del camión y recibió un disparo en la cabeza.
Los heridos centroamericanos, procedentes de Guatemala y Honduras, fueron atendidos en hospitales de la región, como el Civil Valentín Gómez Farías de Coatzacoalcos, y quedaron a disposición del Instituto Nacional de Migración (INM).