NUEVO LAREDO, Tamps.— Las aguas del río Bravo comenzaron a salir de su nivel en las partes más bajas, pero para fortuna de los vecinos a este afluente, lo que parecía un vendaval, de pronto se disipó y la lluvia que se esperaba arribaría a esta frontera con la fuerza de la tormenta tropical en que se convirtió el ciclón Dolly, se fue de la misma manera como llegó.Allí estaba José Manuel, un jornalero de Hidalgo, observando la peligrosa corriente del río abajo del puente internacional Juárez-Lincoln, una de las áreas de inundación marcadas por la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA).
“Está muy fuerte la corriente, pero no tengo intenciones de cruzar el río”, mencionó.
Desde muy temprano, las autoridades dispusieron evacuar a unas 300 personas y trasladarlas a los albergues; en uno de ellos, el Ejército mexicano instaló una cocina popular, en donde decenas de personas fueron atendidas con comida y bebida caliente.
Aun así, ‘Dolly’ dejó daños
La tormenta no fue como se esperaba, pero fue suficiente como para tirar el débil techo de láminas de cartón a la vivienda de Guillermina Anaya, residente de una de las colonias más afectadas por el meteoro.
Ella solicitó el apoyo de las autoridades para su traslado a uno de los albergues, debido a que los fuertes vientos que desde muy temprano anunciaron la llegada del meteoro, amenazaban con derribar su casita de madera ubicada en la colonia Voluntad y Trabajo III.
“Yo no quería venirme por el temor de abandonar mi casa y al regresar encontrarla saqueada, pero el miedo al temporal fue más fuerte, y decidí venirme con mis hijos”, dijo.
Al igual que unas 300 personas afectadas por la intensa lluvia provocada por Dolly, Victoria Alcántara prefirió dejar su domicilio de madera, que arriesgar su vida, “porque cuando llueve se mete mucho el agua”, señaló angustiada la mujer de 70 años, cuya casa se inundó con la tromba del 5 de mayo.
Explicó que sus hijas la llevaron al albergue y que se regresaron a su casa, debido a que la rapiña en estos casos, es frecuente, y prefirieron no arriesgar sus pocas pertenencias.
Ambas viven muy cerca de un arroyo que en tiempo de lluvias se desborda y se mete en las casas cercanas, por lo que en esta ocasión las autoridades decidieron evacuar.
Las colonias más afectadas fueron Lomas del Río y Voluntad y Trabajo III, debido a su cercanía con el arroyo que ya se ha desbordado, por lo que ahora estuvo monitoreado.