PÁNUCO, Ver.— El sol salió más brillante que de costumbre. La amenaza líquida que se cernía sobre el norte de Veracruz sólo fue eso, una simple amenaza. El bochorno y el calor hicieron que el termómetro marcara 32 grados centígrados.Aquí, pobladores como el pescador Aureliano decían, festivos: “Ya se fue (Dolly) p’al otro lado (Estados Unidos)”.
Y en efecto, las ráfagas de viento que se esperaban cuando el huracán Dolly, de categoría 2, tocara tierra, quedaron prácticamente en simples suspiros entremezclados con el polvo que, cada hora y día, cubre esta región del norte de Veracruz y limítrofe con Tamaulipas.
Los dioses del agua y viento fueron benévolos con los habitantes de los municipios de Pánuco, Pueblo Viejo y El Higo, de por sí golpeados por los desbordamientos de los ríos Pánuco y Tamesí a causa de lluvias pasadas.
Las “amenazantes” lluvias de más de 70 milímetros que acompañarían a Dolly estuvieron ausentes. Los escurrimientos de agua irán a parar a San Luis Potosí, señala Protección Civil.
La vida sigue
Así, aquí la vida siguió su curso normal. Lo mismo el vendedor de garnachas que el despachador de gasolina salieron a la calle a hacer su chamba en medio del calor revuelto con polvo.
Ningún programa de evacuación o de habilitación de albergues se activó. El río Pánuco actualmente presenta un nivel de 5.93 metros y su escala crítica es hasta los 7.30 metros.
La alerta entre los pobladores poco a poco desapareció.
“No, ya se fue p’al otro lado, ya no nos pegará de nuevo”, afirma, seguro de sus conocimientos en el comportamiento del clima y de los cauces, el pescador don Aureliano.