VILLAHERMOSA, Tab.— Esta capital y otros centros de población continúan expuestos a otra severa inundación, como la registrada el año pasado cuando fueron afectados 360 mil hogares.
El total de las obras previstas en el Plan Hídrico Integral para proteger en definitiva a esta capital de la creciente de los ríos se concluirá dentro de cuatro años. Parte de éstas apenas está en estudio y algunas más que servirán para contener un poco las avenidas, proyectan concluirlas hasta fin de este año. Pero ya está encima la temporada de lluvias y en resumidas cuentas no hay ni 5% de avance de ese plan.
Luis Granado Pacheco, asesor en materia hidráulica del gobierno estatal y ex delegado de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), señala que las autoridades “pelearon” para que desde febrero se trabajara con urgencia a fin de que se avanzaran en las obras de protección antes de que llegara la temporada de inundaciones de octubre y noviembre.
La Conagua trabaja a contrarreloj en la terminación de la compuerta de El Macayo y cree poder terminarla a finales de octubre.
Con esa obra de control se impedirá que la corriente del Alto Grijalva continúe por el río Carrizal y evitar que llegue a Villahermosa durante la temporada de intensas lluvias.
Sin embargo, todo ese caudal seguirá por el río Samaria que atraviesa por cuatro municipios de la Chontalpa, hasta salir al golfo de México. No obstante, “el flanco más vulnerable” es que los fuertes escurrimientos provenientes de la sierra y que son los que mayormente inundaron al centro y colonias de Villahermosa aún no podrán controlarse, debido a que la estructura que cumplirá ese objetivo sobre el río Pichucalco y otras obras más se terminará posiblemente en 2012, dice el secretario de Asentamientos y Obras Públicas del estado, Héctor López Peralta.
Pero también surge otro problema, con la conclusión de la compuerta de El Macayo, pues las aguas que desviará hacia el río Samaria inundarán zonas que aún carecen de protección. El alcalde de Cunduacán, Francisco Sánchez Soberano, advierte que cerca de 25 mil habitantes de 22 comunidades son susceptibles de inundarse, cuando sean desviadas las aguas del Carrizal hacia el Samaria.
Rezago
El alcalde priísta, que al igual que los ediles de Jalpa de Méndez y Nacajuca, municipios que también resultarían afectados, denuncia que aún no inician las obras de mantenimiento preventivo y correctivo en drenes, bordos de protección y estructuras de control.
López Peralta admite que existe el riesgo para la población, “eso siempre lo hemos dicho como gobierno del estado”.
Comenta que desde febrero se advirtió a Conagua de los riesgos que tienen otros centros de población como Nacajuca, Cunduacán, Oxiacaque y Huimanguillo, pues urge revisar las estructuras de las obras de protección de esas zonas. “Son problemas reales”, sostiene.
Sin embargo, subraya que son estudios y modelos de obras hidráulicas que no se realizan en dos horas, ni en tres días, ni en un mes, llevan muchos meses. Esos trabajos ya los realiza el Instituto de Ingeniería de la UNAM.
Para la temporada de inundaciones que se avecina en octubre y noviembre, como medida de previsión, las autoridades de la Conagua y del estado determinaron que el tramo del río Grijalva que pasa entre el centro de la ciudad y la colonia Las Gaviotas, permanezca amurallado de costalería en unos 25 kilómetros de longitud. Pero esa costalería es insuficiente, pues aún hay puntos vulnerables en esta capital, como en la colonia Casa Blanca y de unidades habitacionales del sector conocido como Sabina, admiten.