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Aprende a vivir con una bala en el cuerpo

Tengo miedo que al paso de los años el proyectil me afecte, señala Omar Abelar
Sábado 05 de julio de 2008 Irma Mejía Corresponsal | El Universal

estados@eluniversa.com.mx

VILLA DE COS, Zac.— Desde hace casi dos meses ha aprendido a vivir con una bala partida dentro de su cuerpo, pero el temor de perder la vida persiste en el adolescente Omar Abelar Flores: “Tengo miedo que sea una bomba de tiempo y que la bala a futuro me afecte”, expresa.

Omar tiene 15 años cumplidos un día antes del 6 mayo, cuando en el centro del pueblo se registró una balacera entre militares y sicarios que se presume eran de Los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo. Enfrentamiento que dejó como saldo oficial a tres civiles muertos: Dos adolescentes y una niña de nueve años.

Omar fue el único civil sobreviviente y asegura que fue un milagro, porque viajaba con sus dos hermanitos de 6 y 11 años.

Ese día le prestaron la camioneta Caravan con el propósito de que fuera a la casa de sus abuelos a cerrar el puesto de tacos y para llevar el mobiliario que un día antes habían ocupado para celebrar sus 15 años.

De regreso escuchó detonaciones. Pensó que “eran cuetes”. Al aproximarse a la zona de conflicto sintió un fuerte golpe en la puerta del vehículo, bala que se partió en dos y se incrustó en su cuerpo: Una parte en el fémur y otra atravesó muy cerca de sus intestinos hasta quedar alojada bajo la primera costilla del toráx.

Al percatarse que se trataba de una balacera, su preocupación fue proteger a sus hermanos, a quienes les pidió que se tiraran al piso de la camioneta, ya que los tiros quebraron el parabrisas.

Aún con lucidez, Omar intentó salir del lugar, pero ante el fuerte dolor, “porque sentía como calambres en la pierna”, optó por bajar a gatas del vehículo y pedir auxilio en un domicilio particular, para resguardar a sus hermanos, quienes llorando le pedían “que no se muriera”.

Soldados arribaron al domicilio y entró al baño donde se limpiaba la sangre. Lo encañonaron al pensar que se escondía y era sicario, pero al darse cuenta de que era una víctima, lo ayudaron.

En el Hospital General de Zacatecas, solventado por el Seguro Popular de sus padres, se le efectuaron dos cirugías para reconstruirle los intestinos y permaneció internado ocho días. Empero, continuaban los escupitajos de sangre y decidieron pedir apoyo al alcalde Juan Carlos Regis, quien les pagó un hospital privado durante una semana, “porque del Gobierno del estado ni de los federales ni militares recibimos apoyo”, reprochan.

Hace unos días, Omar salió a la calle y fue a la escuela, aunque cada mes le sacan radiografías para ver la trayectoria de la bala.

 

 



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