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ACAPULCO, Gro.— El impacto de la violencia en este puerto se ha minimizado, hasta ahora, con campañas de promoción turística dentro y fuera del país.
Tan pronto comenzaron los asesinatos, hace más de dos años, la Oficina de Convenciones y Visitantes de Acapulco (OCVA) y el gobierno de Guerrero, emprendieron en medios de comunicación una intensa campaña —que no han suspendido— para promover las bondades de este puerto, por lo que oficialmente la afluencia de vacacionistas no ha variado.
La balacera del 27 de enero de 2006, en La Garita, marcó la pauta. Se temía que la difusión del tiroteo entre agentes policiacos y delincuentes, a veces en tono amarillista, afectaría la actividad comercial del puerto, recordó Félix Díaz Ávila, funcionario de la Secretaría de Fomento Turístico del estado.
Ese suceso, detalló, fue el detonante para que otros hechos sin precedentes transformaran la convivencia del lugar, como son: levantones, ejecuciones, decapitaciones y, a últimas fechas, personas quemadas.
Aseguró que la intervención de las autoridades y de la iniciativa privada, fue exhaustiva y determinante para que no descendieran los niveles de ocupación.
Contrario a la versión oficial, el presidente de la Asociación Microhotelera Turística, Leandro Oropeza, y el director de la agencia Acatur Consultores, José Cedano, afirmaron que la reservación en hoteles y restaurantes es menor en 17%.
Cedano señaló que en algunos países, principalmente en Estados Unidos, se emitieron cartas de recomendación para evitar que visitaran el estado.