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MONTERREY, NL.— Esteban Palacios Basilio, de 24 años, pasó de héroe, entre varios estudiantes del Colegio Interamericano del Norte, a acusado de matar a un pequeño oso que merodeaba por los patios del plantel educativo en Monterrey, por lo que podría alcanzar una pena de hasta nueve años de prisión por cazar al animal.
La captura y muerte del osezno ocurrió en el plantel educativo ubicado en el kilómetro número 267 de la Carretera Nacional, en la comunidad de El Uro, al sur del área metropolitana de Monterrey, cerca del lugar en el que durante las últimas semanas han aparecido varios osos provenientes de la sierra.
El albañil Palacios Basilio acorraló al osezno hasta cansarlo, lo lazó con un cuerda y le echó agua fría, lo que posteriormente le provocó la muerte.
El trabajador quedó detenido por capturar al oso, que constituye un delito federal, de acuerdo con las disposiciones de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
“Lo capturamos, porque podría hacerle daño algún niño, es la primera vez que veo a un oso. Vimos que estaba sediento y le dimos agua y lo pusimos en la sombra ya amarrado, luego hablamos a la policía”, dijo el albañil, asustado en la celda de la Seguridad Pública en la zona sur.
—¿Sabias que esta prohibido cazarlo?, se le cuestionó,
—“No… no sabía, lo que hice es capturarlo para que no hiciera algún daño. Se me hizo fácil, no pensé que fuera a morir”, explicó Palacios Basilio.
La delegada de la Semarnat, Brenda Sánchez, dijo que Palacios mató al osezno que media 1.20 metros de largo y tenía poco más de un año. Agregó que el artículo 420 del Código Penal Federal prohíbe que “se realicen actividades de casa, pesca o captura, con un medio no permitido, de algún ejemplar de una especie de fauna silvestre”.
Añadió que la mayoría de los neoleoneses no tiene la cultura del cuidado de estos animales protegidos y este es un caso que evidencia la negligencia, pues el oso americano, siempre ha habitado en las serranías de esta entidad. “Nuevo León, si no sabían es una tierra de osos, y con las urbanizaciones los humanos hemos invadido su hábitat, no ellos nos han invadido a nosotros”, dijo la delegada indignada por la muerte del osezno.