En México, el tomate rojo está libre de salmonelosis, demostraron autoridades de Salud y productores de Baja California, San Luis Potosí y Coahuila, que ya comenzaron a resentir las pérdidas en miles de pesos por no poder exportar su producto.En Estados Unidos “los casos aparecieron mucho antes de que empezáramos a exportar el producto y nos incluyeron en el paquete, pero nosotros ni en la jugada estábamos en ese tiempo”, explicó Mauricio Castañeda Castro, productor de tomate desde hace 30 años y socio de la empresa Berry Vegetables, ubicada en el poblado de San Quintín, de Mexicali, Baja California.
El empresario dijo que ya enviaron documentación a la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés), en donde demuestran que los bajacalifornianos no exportaron tomate antes del 16 de abril, cuando se informó que había aparecido la bacteria de la salmonela en tomates frescos.
Detalló que en San Quintín se vive la mitad del año de la producción del tomate roma-saladette, destinada a México, Estados Unidos y Canadá.
El producto que se distribuye en territorio mexicano no reditúa grandes ganancias, por los costos de transportación.
Dijo que desde este miércoles hay productores que están cosechando para tirar el producto en el campo y sirva de abono o para las vacas, ya que lo que buscan es no perder la planta.
De su empresa, señaló, está en riesgo de perder de 40 a 50 millones de dólares, en caso de que no puedan comercializar un millón y medio de cajas de tomate, producto de la siembra de 120 hectáreas en malla-sombra y 200 hectáreas a cielo abierto.
En Coahuila, el delegado de la Sagarpa, Eduardo Villarreal Dávila, aseguró tajante que no exportaron tomate a Estados Unidos en abril, cuando detectaron la contaminación. Los envíos iniciaron a finales de mayo o principios de junio, y todos los embarques fueron analizados.
El director de Agricultura en Coahuila, Jorge Alberto Flores Berrueto, dijo que el tomate se produce en invernaderos de Saltillo y Ramos Arizpe por parte de productores privados y se riega con el sistema de fertirrigación, es decir, agua tratada con nutrientes vegetales, desinfectantes, fungicidas e insecticidas.
Carlos Quintanilla, uno de los principales productores de jitomate en San Luis Potosí, cuestionó la efectividad de las autoridades mexicanas para defender los productos del país y lamentó que en Estados Unidos “pongan muchas trabas y ellos nos envían jitomate gaseado”. (Con información de Rosa Méndez, Adriana Ochoa e Hilda Fernández)