CIUDAD VICTORIA, Tamps.— Dijo estar arrepentido de lo que hizo, pero Juan Campos no quiere hablar. También se niega a dar entrevistas y a rindir su declaración ante las autoridades.
Un día después de que arrolló con su automóvil Gran Marquis a un grupo de ciclistas, donde uno murió y 10 resultaron heridos, Campos se encontró tras las rejas, con una fuerte resaca física y una cruda moral.
El conductor, señalado como responsable de la muerte del ciclista Alejandro Álvarez, tampoco quiso declarar ante el titular de la Quinta Agencia del Ministerio Público, Alfredo Rodríguez González.
Testigos del incidente, ocurrido en la mañana del domingo, dijeron que luego de haber arrollado al grupo de ciclistas, Juan Campos salió del automóvil y corriendo se acercó a los heridos gritando: “¡Ya sé lo que hice!, ¡ya sé lo que hice!”.
Según los testigos, parecía evidente que el hombre había entrado en shock, ya que no sólo gritaba, sino también lloraba. “Me quedé dormido”.
Guadalupe Sustaita, una joven mujer que iba en el auto junto con Campos, reveló que ambos estuvieron juntos desde la noche del sábado. Cenaron unos tacos y se fueron a la Playa Bagdad a emborracharse hasta el amanecer. Quince minutos después de que 400 ciclistas iniciaran una carrera de Matamoros a Playa Bagdad, se encontraron con el auto de Campos, que volvía de regreso a la ciudad.