VILLAHERMOSA, Tab.— Afortunadamente la costalería utilizada para amurallar esta ciudad se quedó sin cumplir su función.
Pasada la creciente ocurrida en noviembre pasado, las autoridades determinaron colocar esos diques de protección pues previeron que al construirse el canal y quitar el tapón que obstruía el río en Juan de Grijalva, Chiapas, el 18 de diciembre de 2007, esta capital viviría otra inundación similar.
Pero seis meses después de construidos esos bordos de protección para contener la corriente del Grijalva y Carrizal, nada ocurrió y la población, comerciantes y autoridades municipales se quejan de que la costalería sólo “afea, estorba y ensucia” la ciudad. Sobre todo, porque la mayor parte de los sacos se encuentran rotos e inservibles, la arena toda regada y de esa forma no podría contener una creciente.
Fueron tres millones de costales rellenos de arena colocados en pirámide a los largo de 33 kilómetros.
Polémica
La postura de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el gobierno del estado, es que aún deben permanecer esas obras de protección en su lugar para evitar riesgo y que sólo serían sustituidos los costales rotos.
Sin embargo, ninguna autoridad tiene la certeza de que dentro de cuatro meses, en plena época de lluvias y cuando se cumpla el aniversario de la inundación más destructiva de la historia de Tabasco, no vuelva a ocurrir otro desastre natural.
La población tampoco está segura si sería bueno quitar los montones de costales, pues existe la incertidumbre y el trauma de vivir otra creciente tan destructiva como la que padeció, señala el delegado municipal de La Manga I, sector Gaviotas, Roberto Pardo Rosaldo.
Omar Komukai Puga, director local de Conagua, explica que la decisión de retirar la costalería instalada en las márgenes de los ríos Grijalva y Carrizal, se tomará con base al pronóstico que se obtenga de la próxima temporada de lluvias a emitirse en breve.
Principalmente, la preocupación radica en que el río Grijalva, en el tramo que pasa frente a esta capital, los afluentes provenientes de la sierra y que alimentan ese cauce carecen de control, y no se pueden arriesgar a dejar desprotegida a la población.
Kamukai Puga sopesa que están a la espera de que se actualicen los pronósticos relacionados con el inicio de la temporada de ciclones y las proyecciones de largo plazo del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para los meses de junio, julio y agosto.
Esa actualización se tendrá en los primeros días de junio y hasta esas fechas determinarán la viabilidad del retiro parcial o total, o en su caso la necesidad de rehabilitar la costalería ubicada en ambos malecones del Grijalva.
En todo momento se mantiene coordinación con el gobierno del estado, “estuvimos juntos en la atención de la emergencia y seguimos así en la actual etapa de construcción y rehabilitación de obras de protección”.
Dijo que mientras, el compromiso es seguir aplicando los recursos asignados para atender las acciones urgentes que deben estar listas antes de la parte más álgida de la temporada de lluvias, que es en septiembre y octubre.
Temporada anormal
Aunque hay otra condición a valorar, como es el inicio de la temporada de ciclones tropicales, sin estimar cuántos sistemas se acercarán a Tabasco, el SMN espera un temporada por arriba de lo normal (10 fenómenos hídricos).
El secretario del ayuntamiento de Centro, Humberto de los Santos Bertruy, dijo que se debe quitar esa costalería, pues se ha convertido en montones de arena desparramados, y resulta incómoda y trastoca la vida de los habitantes.
Si hubo una declaratoria (de levantamiento) de la Secretaría de Gobernación a la emergencia en Tabasco, los gobiernos federal y estatal también deben levantar esas murallas. “Esta es la postura del ayuntamiento; la misma del presidente municipal, Evaristo Hernández Cruz, quien manifestó públicamente que ‘la costalería debe quitarse’”, dijo.
“Por las inundaciones, la emergencia tuvo un comienzo, pero tiene que haber un final, cuando la situación vuelva a la normalidad, y esto ocurre en el momento en que Gobernación, obligada por las condiciones, tiene que emitir una declaratoria en que precise que las condiciones son estables y que no hay peligro”.
En la exigencia de la gente para quitar la costalería, hay un anhelo de la población que quiere volver a vivir su vida en forma normal; “y para que pueda la gente volver a vivir así, una de las cosas que hay que hacer es quitar toda la costalería”, recalcó.
Los tres millones de costales se han convertido en “tres millones de montones de arena. Esa costalería ya no sirve, ya no funciona. Nos está perjudicando al azolvar el drenaje, pues toda esa arena que se está desparramando al romperse los costales, por el viento y por las veces que ha llovido, se va al drenaje”, refirió.