ZIHUATANEJO, Gro.— A menos de un mes de que un tiburón atacó a un turista estadounidense en playa Troncones, en el vecino municipio de La Unión, ayer ocurrió el segundo ataque por escualos, ahora frente al poblado de Pantla, en este municipio, cuando Oswaldo Mata Valdovinos, de 21 años, fue mordido por un tiburón y murió en el lugar.
De acuerdo con la información, los hechos ocurrieron en las inmediaciones de la bocabarra de Pantla, ubicada a 25 kilómetros de esta ciudad y puerto con rumbo a Lázaro Cárdenas, Michoacán, cuando la víctima se encontraba surfeando junto con sus amigos Jorge Lucke Valle, de 18 años, y Germán Robinson, de 19, los tres vecinos de esa población, que está a 10 kilómetros de Troncones, donde ocurrió el ataque al turista estadounidense.
Llega como puede a la playa
Se indicó que el escualo atacó por el lado derecho a Oswaldo cuando estaba nadando. Le cercenó la mano y le arrancó parte de la pierna del mismo lado.
Como pudo, el joven malherido llegó hasta la playa, en donde fue auxiliado por sus amigos, pero debido a que se encontraban en un lugar solitario y muy alejado de la comunidad, no pudieron hacer nada y el muchacho falleció debido a la gran pérdida de sangre, al no haber podido recibir atención médica adecuada.
Este nuevo ataque de tiburón ocurre a 25 días de que el turista norteamericano Adrián Ruiz, de 24 años, fue atacado cuando también se encontraba surfeando frente a la playa Troncones, del vecino municipio de La Unión, quien falleció cuando era trasladado en un vehículo particular al Hospital Naval de Ixtapa.
Lo anterior generó la preocupación de los vecinos, quienes el día primero de los corrientes emprendieron, en coordinación con personal de Capitanía de Puerto y de la Armada de México, una cacería de escualos. Como resultado de esta acción, se atrapó y mató a 12 ejemplares.
Temen más agresiones
A pesar de esta matanza, no se logró dar con el tiburón cebado, por lo que se piensa que se trata del mismo animal que arremetió contra Oswaldo Mata.
Ante este nuevo ataque, pescadores, turistas, marinos y gente de la región temen que en cualquier momento pueda ocurrir otro ataque, y muchos de los paseantes prefieren quedarse en las albercas y no se aventuran a nadar ni siquiera en la orilla del mar.