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Como millones de madres, Sara Narváez Sánchez, empleada sindicalizada de Teléfonos de México se levanta a las cinco de la mañana para enfrentar la rutina diaria.
El desayuno, vestir a los hijos, bañarse prepararse e irse son acciones casi mecánicas en las primeros minutos de su jornada.
“Normalmente ya dejo preparada mi pañalera, la mochila de mi hijo, su lunch y ya dejo todo. Me levanto, me meto a bañar, me cambio, ya mi ropa está lista y vámonos. Mi esposo me ayuda a sacar a los niños y ya tenemos todo listo desde un día antes, por eso me ando durmiendo como a las 11 o 12”.
Empleada del área administrativa con un horario de 8:00 a 15:30 horas, Sara Narváez reconoce algunas ventajas que tiene como trabajadora.
“La principal para mi es la guardería. Y tuve periodo de lactancia seis meses, salía a las dos de la tarde, cuando cumplí seis meses me incorporé a mi horario normal. En septiembre nos dan gastos educacionales que son 32 días de salario. En agosto nos dan parte proporcional del aguinaldo y me sirve mucho para inscripciones”.
Su hija de un año cuatro meses y su hijo de 10 y estudiante de cuarto año de primaria son el regalo más grande que le ha dado la vida, sostiene, por lo que reconoce que no es difícil ser trabajadora y madre.