MADRID.— El caso de Alejandro Ordaz Moreno, el joven estudiante guanajuatense detenido en la ciudad andaluza de Sevilla, se ha complicado sensiblemente en las últimas horas. Los dos policías nacionales con los que mantuvo una pelea han declarado ante el juez una versión de los hechos que agrava la situación del mexicano.Según los policías nacionales, durante el enfrentamiento Ordaz Moreno les apuntó con la pistola de uno de ellos, e intentó disparar hasta en tres ocasiones pero el seguro impidió que la bala saliera. Esto, de cara al juicio, se traduce en la imputación de dos delitos de tentativa de homicidio que, sumados a los de lesiones y atentado contra la autoridad, elevarían la condena del detenido hasta 15 años de cárcel.
Jaime Passola, abogado de Ordaz Moreno, reconoció ayer en entrevista con EL UNIVERSAL que es muy complicado que el detenido logre la libertad condicional bajo fianza, ya que los delitos que se le imputan son muy graves.
“En un principio sólo se le imputaban dos delitos de lesiones y uno de atentado contra la autoridad, por haberse peleado con dos policías”, señaló.
“Pero recientemente ha llegado la acusación de dos delitos de homicidio en grado de tentativa, con lo que la situación se ha agravado mucho y va a ser muy complicado conseguir que le pongan en libertad bajo fianza”, añadió.
Jaime Passola explicó que pese a la dificultad del caso, él ha presentado distintos recursos “y le hemos dado a la Audiencia el pasaporte de Alejandro Ordaz para que vea que no tiene ninguna intención de huir si le ponen en libertad”.
Los hechos
Ordaz Moreno fue detenido el pasado 8 de marzo en la ciudad andaluza de Sevilla, cuando regresaba a su casa bastante bebido después de haber pasado la jornada con un grupo de amigos. Según ha explicado a través de una carta publicada en su blog, dos personas vestidas de civil, que luego resultaron ser policías nacionales, lo detuvieron.
Él pensó que lo iban a secuestrar puesto que no le pidieron ninguna identificación e iban armados. Y aprovechando un descuido de la mujer, que era la que llevaba la pistola, le dio un puñetazo e intentó escapar.
El hombre lo atrapó y entre los dos le dieron una paliza hasta que perdió el conocimiento, y lo trasladaron a la cárcel donde de nuevo fue torturado. Presumiblemente, los policías habían recibido una llamada de tres chicas acusando a un joven, cuya descripción coincidía con la de Alejandro, de acosarlas.
Según Passola, se le acusa de haber intentado asesinar a los dos policías, “pero dos testigos que vieron lo ocurrido han dicho que en ningún momento Alejandro apuntó a ninguno de los dos policías con el arma, así que la acusación más grave se basa sólo en el testimonio de los policías”.
Subrayó que en la prisión hay un médico las 24 horas, que Alejandro tiene acceso a un sicólogo y a un asistente social.