estados@eluniversal.com.mxMONTERREY, NL.— Los cárteles del Golfo y de Sinaloa han extendido sus redes en los sectores más vulnerables de la zona metropolitana de Monterrey, específicamente en el norte y sur de la mancha urbana, donde reclutaron a jóvenes pandilleros para reforzar la distribución de la droga.
En esta ciudad, algunas pandillas, conocidas como “clicas” dejaron de ser simples grupos de jóvenes que realizaban pintas, escuchaban música reunidos en las esquinas o se involucraban en riñas, para convertirse en narcopandillas.
El hecho es que los cárteles de la droga han rebasado a las autoridades municipales, estatales y federales, como parte de un fenómeno social que está en franco crecimiento, advirtió el sociólogo de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Raúl Rubio.
El experto consideró que los cárteles utilizan a los jóvenes de las “clicas” para distribuir estupefacientes debido al amplio conocimiento que ellos tienen en su sector.
“Acuden a los pandilleros para distribuir la cocaína u otro tipo de drogas porque sus integrantes conocen bien el barrio y a jóvenes de otras colonias con los que no tienen pleito y así la distribuyen”, dijo.
De ruta de paso a consumidor
Raúl Rubio atribuyó ese fenómeno al hecho de que prácticamente Nuevo León dejó de ser paso de la droga, para convertirse en una entidad consumidora.
“Desde que se cerró la frontera con Estados Unidos hace cinco años por los atentados del 11 de septiembre, toda la droga que pasaba ahora se queda, y ¿qué pasa?, que el crimen organizado se apoya en los pandilleros para distribuirla”, reiteró.
El secretario de Seguridad Pública de Nuevo León, Aldo Fasci Zuazua, reconoció que el crimen organizado se ha infiltrado en alrededor de 20 pandillas en el norte de la zona metropolitana, para convertirlos en narcomenudistas.
Así, los pandilleros, a quienes se les dificultaba el consumo de la droga por falta de ingresos, de ser sólo consumidores de cocaína, pasaron a ser distribuidores para tener acceso directo a la droga, añadió Fasci Zuazua.
“Con el tiempo se convierten en narcomenudistas y como no aprenden a tener una administración adecuada, comienzan a endeudarse con los distribuidores de alta escala, el crimen organizado, que termina cobrándose con la vida de los que no pagan”, agregó.
Los ‘focos rojos’
Según el secretario de Seguridad Pública, en la zona metropolitana hay unos 2 mil pandillas, de las cuales 500 operan en las zonas norte y sur de Monterrey y corren el riesgo de convertirse en narcopandillas.
“Lo vemos como un foco rojo, se ha visto más en la zona norte, pero también se ha visto en Guadalupe, San Nicolás y Santa Catarina”, indicó, al referirse a los municipios conurbados localizados al oeste y este de esta ciudad.
Rebasa el narco a la autoridad
Para el experto en pandillas, Lorenzo Encinas Garza, en Monterrey el problema de estos grupos rebasó a las autoridades porque no se acercan a los jóvenes. Durante un programa televisivo, Encinas Garza relató que hay pandilleros que han exigido dinero hasta a las iglesias a cambio de protección.
A ello se agrega la creciente violencia entre pandilleros, como sucede entre la denominada EPK (Estilo de Pintura Kallejera) y la de Los Dragones, en la colonia Fomerrey 119, al norte de Monterrey, que mantienen una disputa territorial desde hace varias generaciones. Ambas bandas cuentan ahora con potentes armas y están involucradas con el crimen organizado.
Pero no son los únicos, ya que en las colonias CROC y Gloria Mendiola hay bandas, integradas por adultos de entre 20 y 30 años de edad, que ya cuentan con armas.
Según el legislador del Partido del Trabajo (PT), Gerardo Javier García Maldonado, integrante de la Comisión de Seguridad del Congreso del estado, en Nuevo León se está gestando un laboratorio para la formación de capos de la droga a nivel nacional.