MONTERREY, NL.— Margarita Ayala, madre de dos niños de siete y nueve años, vive en la colonia Valle de Santa Lucía, frente a las colonias CROC y Gloria Mendiola, al noroeste de Monterrey, y asegura que ahora los jóvenes son más violentos y difíciles de controlar.“Es imposible crecer en este ambiente. Antes los jóvenes se juntaban en la esquina y se peleaban, pero sólo a golpes; ahora usan armas que antes no se veían ni conocíamos”, añadió.
—¿De dónde sacan las armas?, se le preguntó.
“Los mismos (cárteles) que surten la droga a los jóvenes son los que les dan las pistolas y los rifles”, explicó la madre de familia.
“Yo tengo miedo por la seguridad y el futuro de mis hijos, debido a tantas peleas entre pandilleros”, añadió.
En la zona sur, la pandilla Los Dragones, de la colonia San Ángel, y Los Pirañas, de la Zona 18 de Marzo, son enemigos acérrimos en el sector y se enfrentan a balazos.
La prensa local publicó en días pasados la información relativa a un enfrentamiento entre Los Dragones y Los Pirañas, en el que varios resultaron heridos y, según la Policía Ministerial estatal, ambas pandillas se disputaban el derecho de la venta de droga en su sector.
Los Pitufos, que operan en la colonia Sierra Ventana, y Los Hurracos, de la Sección 16 de Septiembre, son otras de las pandillas controladas por el narcotráfico y ambas son consideradas de alta peligrosidad por la Policía Ministerial.