SAN MATEO DEL MAR, Oax.— Las mujeres ikoots, excluidas ancestralmente de la toma de decisiones, abrieron ayer una rendija para participar en la vida política de esa localidad istmeña que se rige por usos y costumbres. “Espero que pronto las mujeres de mi pueblo tengan derechos para votar y ser electas”, dijo el munícipe Adolfo Rángel, quien solemnemente anunció que “por lo pronto en estos tres años de gobierno trabajaré al lado de las mujeres”.Aplausos y gritos de júbilo rubricaron el anuncio hecho por el edil, luego que la representante de las mujeres ikoots, Roselia Gutiérrez, pidiera en su mensaje el reconocimiento a los derechos de las indígenas huaves.
La ceremonia del Día Internacional de la Mujer, organizada por un conjunto de organizaciones sociales, tuvo lugar ayer en esta localidad ubicada a 350 kilómetros al sur de la capital. “Escogimos este lugar para la ceremonia, porque aquí la Red de los Derechos Sexuales y Reproductivos (DDSER) cumple cinco años de vida”, señaló Rogelia González, del Grupo de Mujeres Ocho de Marzo, con sede en Juchitán.
En cinco años de trabajo, documentó la coordinadora de la DDSER, Roselia Gutiérrez, “hemos enfrentado obstáculos graves como la marginación, el machismo, el analfabetismo y la pobreza, pero los vamos venciendo”, aseguró.
Durante la ceremonia, diversos jóvenes dramatizaron la vida de las mujeres ikoots y exhortaron a los hombres a despojarse de las actitudes misóginas y pidieron a las mujeres que denuncien la violencia intrafamiliar.