MEXICALI, BC.— Desde hace seis días, aquí poca gente duerme en sus recámaras. Por miedo a un nuevo sismo, los mexicalenses cambiaron de la noche a la mañana sus hábitos de sueño. Acondicionaron sus carros como recámaras ambulantes o instalaron casas de campaña en lotes baldíos.Además, en las familias sus integrantes se turnan para hacer guardias. Mientras unos duermen, otros se mantienen despiertos en las salas, prácticamente escaneando cualquier ruido de la tierra.
Otros han ideado formas extrañas de dormir. “Lo que hago es tener las piernas colgando y el resto del cuerpo en la cama. Cuando sucede un temblor, lo siento en las piernas y con ellas me apalanco para saltar rápido de la cama. Así lo he hecho desde el sábado y ha dado resultado”, comenta Juan Carlos Lomelí, empleado de la burocracia estatal, quien este miércoles lucía bastante desvelado.
Explica que su esposa fue operada de la columna vertebral y no la puede estar cargando cada vez que tiembla. “Y decidimos que ella durmiera en el carro que acondicionamos como una cama”.
Julián Torres, empleado federal, relata que desde el sábado pasado su esposa y él se turnan para “velar” el sueño de la familia. “Ella es muy precavida, tiene cinco días comprando latas y agua, y tiene una linterna y un radio a la mano”, añade.
Sueño en lotes baldíos
Para la familia Espinoza López, estos días han sido de desvelos. Y hace dos, por las noches, se decidió trasladar su hogar a un lote baldío cerca del fraccionamiento Del Prado, donde viven.
Cargados con cobijas, leña, radio, televisión portátil, botanas y jugos, los Espinoza jalaron con hijos, sobrinos y cuñados a la vivienda nocturna, tras los más de 315 temblores y réplicas registrados aquí desde el viernes.
“Estamos esperando a que pase el temblor y evitar arriesgar a nuestros niños y sobrinos. A mi cuñada le da mucho miedo, por eso estamos aquí, esperando a que pase el temblor más grande que dicen que va a venir”, dice Daniel Espinoza, el jefe de la familia.
Enfrentan frío, a uno que otro mosco, el ruido de autos de la avenida Anáhuac y la zozobra de la noche.
Al amanecer, dice Daniel, se levantan temprano para irse a la casa y luego al trabajo.
Blanca López es una madre de familia a quien los sismos le causan terror. No dudó en convertir su carro en recámara. “He sentido todos los temblores, prefiero estar aquí. El lunes hubo mucha más gente que ahorita, cuando pasaron los sismos en la noche, muchas familias se vinieron aquí, pero regresaron a sus casas. Nosotros traemos comida, botanitas para los niños y un radio para estar a gusto”.
Otros, con familiares enfermos, pernoctan afuera del Hospital General de Mexicali, o de la sala de urgencias del ISSSTE o IMSS. “Desde ayer duermo aquí, pues mi esposa está en trabajo de parto”, explica Juan Manuel Mares, que duerme en las bancas exteriores del Hospital General.
Temor generalizado
Aunque este miércoles disminuyó la actividad sísmica, en el ejido Islas Agrarias las familias sacaron catres que introdujeron en casas hechizas.
“Las casas son grandes y no tienen cuarteaduras, pero por seguridad de los niños preferimos dormir en tiendas de campaña, al aire libre”, explica Germán López.
Para los niños esto es una fiesta. Acampan con vecinos en parques. Así ocurre en fraccionamientos clasemedieros como Montecarlo y Residencial Venecia.
En el fraccionamiento Pórticos del Valle, cuyos vecinos denunciaron hace una década a la constructora por las grietas en sus hogares, “desde que iniciaron estos temblores, muchas familias preferimos dormir en nuestros carros”, expone Pedro Vázquez.
En el día también hay cambios en los patrones de comportamiento entre los habitantes de esta capital. Se establecieron redes de comunicación constante a través de mensajes por células, nicks del mensajero, llamadas telefónicas, cadenas por correo electrónico, etcétera. El objeto: dar tips sobre suspensión de clases, reportar flashes informativos emitidos por la autoridades.
Los mexicalenses están más conscientes con esta serie de temblores, de la situación que priva en la ciudad; en menos de seis días se han informado de las fallas telúricas sobre las que están y tratan de ver con “naturalidad” lo que sucede, consideró el director de Protección Civil de Mexicali, René Rosado.
”La gente, además de generar rumores en torno a un gran temblor, se ha vuelto más solidaria, ante un eventual mal superior hoy está unida”, analiza la sicóloga Erica Paola Reyes.