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Malherido el cártel del Golfo, tras acoso oficial

La lucha contra el narco en la frontera de Tamaulipas ha cumplido 14 meses
Malherido el cártel del Golfo, tras acoso oficialMalherido el cártel del Golfo, tras acoso oficial
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Francisco Gómez
El Universal
Lunes 21 de enero de 2008

MATAMOROS, Tamps.— El cártel del Golfo está malherido y el acoso de las fuerzas federales en su contra es cada día mayor. La guerra está declarada y su fase más álgida inició desde hace 100 días en los que la frontera de Tamaulipas se ha teñido de sangre y violencia, además de militarizarse. Hay temor social y pérdidas económicas aún sin cuantificar, pero a pesar de ello la vida y la actividad productiva en esta región no se ha interrumpido.

Lo que sí hay cifras es de la embestida del gobierno federal contra el narco y que abarcan casi 14 meses. En ese lapso se aseguraron más de 12 toneladas de cocaína y más de 70 de mariguana, se capturó a más de 2 mil 200 personas, al menos 40 de ellas miembros del grupo de sicarios de Los Zetas —brazo armado del cártel del Golfo— y policías corruptos, de acuerdo con un informe oficial de la Procuraduría General de la República (PGR).

Se logró el decomiso de más de 700 armas, 794 cargadores y casi 70 mil municiones —incluyendo lanza cohetes y balas para perforar blindaje conocidas como matapolicías—, como para retar y enfrentar a cualquier Ejército o cuerpo policiaco, así como más de 650 vehículos de todos los modelos y más de 25 millones de pesos, en dólares y moneda nacional.

A ello, se suma el hecho de que en los últimos 100 días, y como nunca antes, se presenció la llegada de contingentes de soldados y marinos, así como agentes federales —se calcula que hay más de 3 mil 500 elementos en la frontera—, para enfrentar a la organización criminal fundada en los años 80 por el capo Juan García Ábrego y convertida en una de las más violentas por su sucesor, Osiel Cárdenas Guillén, quien colocó en la estructura de dirección del cártel del Golfo a sus sicarios, Los Zetas.

Frente al patrullaje en convoy y las minuciosas revisiones en los retenes militares en puentes internacionales, carreteras, playas, entradas y salida de ciudades y hasta en centros comerciales, la respuesta del grupo criminal tampoco ha sido menor. Cuatro agentes federales han muerto y más cinco policías han resultado heridos y se pretendió incluso hasta emboscar a un grupo de marinos, además de que las ejecuciones siguen sin parar.

Bajo la metralla

Los más cruentos enfrentamientos de las fuerzas federales contra narcotraficantes se produjeron en este lapso de 100 días en Río Bravo, Matamoros y Reynosa, e igualmente en Altamira. El primer enfrentamiento que marco las hostilidades ocurrió la madrugada del 5 de octubre, justo en el momento en que el Ejército intervino para asegurar en medio de un enfrentamiento a tiros casi 12 toneladas de cocaína en Altamira y detener a cinco presuntos miembros de la organización criminal.

A ese aseguramiento —el segundo más cuantioso de esa droga en la historia—, el cártel del Golfo respondió días después. Sicarios trataron de emboscar en ese puerto a un grupo de marinos, pero fallaron y sólo lograron herir a un marino, con lo cual se inició la guerra contra las fuerzas armadas, según reconoció públicamente el secretario de Marina, el almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza.

De nuevo, la violencia reapareció el 29 de noviembre, cuando fue ejecutado en Río Bravo el político Juan Antonio Guajardo Anzaldúa, con cinco personas más. Entre ellos. dos elementos de la Agencia Federal de Investigación (AFI) que lo custodiaban desde que presentó una denuncia acusando de nexos con el narcotráfico a varios personajes de la política y economía de Tamaulipas. A partir de ello, el climax de tensión aumentó en la frontera.

Cateos, retenes, incursiones militares, seguridad en puentes y un sin número de operaciones policiales, se dieron a partir de ese hecho. Así, apenas el 7 de enero pasado, Río Bravo vivió nuevamente la violencia, cuando a unos 50 metros de la policía municipal se descubrió una casa de seguridad y se produjo un enfrentamiento en el que se utilizó armamento pesado por parte de fuerzas federales y de los narcos, con saldo de tres delincuentes muertos y 10 detenidos. También hubo 10 heridos de las fuerzas federales.

Un día después, el ciclo de violencia cobró la vida de dos agentes federales, quienes murieron al enfrentar a un grupo de sicarios en Reynosa.

No hubo detenidos, pero la respuesta oficial fue enviar a la frontera a más de 300 elementos de las fuerzas especiales del Ejército o “boinas rojas”, que han reforzado las operaciones militares aquí, junto con el sellamiento de la frontera por mar, aire y tierra.



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