TIJUANA, BC.— Vivir a 50 metros de la “casa de seguridad”, presuntamente propiedad de una célula del narcotráfico comandada por los hermanos Arellano Félix le costó la libertad a Antonio Martínez Zarzosa Guerrero.El jueves 17 de enero pasó casi tres horas de angustia, oculto en el baño de su hogar, escuchando las detonaciones de un enfrentamiento que sostuvieron militares y policías contra individuos que se parapetaron en la Casa de Piedra, marcada con el 13843 de la calle Agua Prieta, en la colonia Cortés.
Cuando cesaron las hostilidades y pensó que el peligro había pasado, escuchó que tocaban a su puerta. Confiado, abrió a un grupo de elementos de la Policía Federal que le solicitaron amarrara a dos perros guardianes para entrar al hogar a hacer una revisión, sin que le explicaran lo que buscaban.
Con disposición permitió la entrada porque creyó que colaboraba con las autoridades, pero fue el principio de la pesadilla.
Aparentemente los agentes localizaron una pistola de colección que perteneció al abuelo de Martínez Zarzosa. Fue suficiente para que lo detuvieran y lo vincularan con los presuntos sicarios que protagonizaron una balancera la mañana del jueves 17, donde un agente federal resultó muerto y otros tres sufrieron heridas graves.
Esa misma tarde se detuvo a Carlos Alberto Espinosa Vega y Román Gámez Osuna, quienes dijeron ser elementos de la policía ministerial y municipal, respectivamente. También fue aprehendido José Juan Díaz Morales. Todos fueron trasladados a la ciudad de México para rendir declaraciones. En esa “casa de seguridad” se localizaron seis cadáveres de hombres que estaban amordazados y con el tiro de gracia. Pero Martínez Zarzosa, de 31 años, ingeniero mecánico de profesión, no sabía nada de esa historia.
Elba Martínez Zarzosa, tía de Antonio, presentó una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) a lo que calificó de “detención injustificada y arbitraria”, además por la probable tortura y malos tratos que su sobrino haya sufrido.
La mujer aseguró que el joven, quien actualmente se dedica a vender café orgánico en tiendas de esta ciudad, no tiene ningún vínculo ni nunca lo ha tenido con actividades delictivas. Agregó que la detención se realizó en el hogar de su pariente y no en la casa de seguridad, según reportó la Procuraduría General de la República a los medios.
Además, cuestionó que las autoridades ocultaran su identidad durante las primeras horas de la detención, pues aseguró que desde el principio sabían todos sus datos “porque él mismo mostró su credencial de elector, lo cual consta en fotografías publicadas en la prensa local”. Antonio Martínez Zarzosa es hijo de una familia de profesionistas. Su círculo de conocidos y familiares se mantienen atentos y preocupados al curso de los acontecimientos, pues las autoridades han levantado cargos inexistentes como el hecho de formar parte de la célula criminal.