TIJUANA, BC.— La participación del Ejército en el combate a la delincuencia organizada que afecta a la entidad, y en particular a Tijuana, podría representar la única opción para contrarrestarla, consideró José María Ramos García, investigador de El Colegio de la Frontera Norte (Colef).Así lo demuestran la eficiencia que los militares han tenido en los últimos enfrentamientos con presuntos delincuentes y la evidente corrupción al interior de las corporaciones policiacas, señaló el director del Departamento de Estudios de Administración Pública.
Señaló que este escenario revela una situación de crisis que requiere soluciones urgentes.
Mencionó como pruebas adicionales las amenazas que han proliferado en contra de jefes policiacos, además de las ejecuciones de tres comandantes y la muerte de otro oficial federal en manos de comandos.
Entre amenazas
El jueves pasado, mientras militares y agentes de todas las policías protagonizaban un enfrentamiento a tiros contra una célula de los Arellano Félix, desconocidos enviaron dos coronas luctuosas a la comandancia de la delegación La Mesa, precisamente donde se registraba el tiroteo.
Poco después de la balacera, presuntos delincuentes intervinieron la frecuencia policiaca de radio y lanzaron amenazas de muerte contra los jefes de la corporación.
Advirtieron que tenían identificados a los oficiales que participaron en el operativo y que pagarían las consecuencias. Las amenazas por la frecuencia siguieron durante dos días.
El martes anterior, comandos armados acribillaron al jefe y subjefe policiaco de esa delegación, y en un lapso de cuatro horas ejecutaron a otro agente junto con su familia, cuando dormía en su hogar.
Durante la misma jornada asesinaron a tiros a una mujer en otra vivienda donde intentaron matar a un individuo, a quien aparentemente los sicarios confundieron con otro agente policiaco.
La mañana del jueves, los oficiales del municipio de Playas de Rosarito encontraron en la puerta de la comandancia tres palomas degolladas y envueltas en listones negros. Las aves, dentro de una bolsa de plástico, estaban rellenas con monedas de cinco pesos.
En diciembre pasado, un comando de hombres armados intentó ejecutar al secretario de Seguridad Pública de ese municipio, Sergio Gómez Montero, y aunque él resultó ileso, uno de sus escoltas murió.
El investigador Ramos García consideró que las amenazas evidencian la afectación de las acciones oficiales contra el crimen organizado a “intereses muy importantes”.
Advirtió que estas reacciones también muestran que los ataques como los registrados la semana anterior, así como la reacción de los grupos armados contra las autoridades, podrían repetirse.
“En la medida en que algunos buenos policías que están en las corporaciones, desempeñando un buen papel, podrían estar en riesgo, así que paralelamente a reforzar las acciones de combate a la delincuencia, tendría que protegerse a esos buenos elementos”, consideró.
Que venga el Ejército
Por ello, el experto en el tema de seguridad justificó la participación del Ejército en el combate de la violencia que ha hecho crisis en Baja California y en particular en Tijuana.
Señaló que dada la efectividad que los soldados han demostrado, además de la corrupción que se ha detectado al interior de las corporaciones policiacas, la presencia de los militares en las calles de esta frontera podrían ser la única alternativa para resolver la crisis.
Sin embargo, aclaró que la militarización no debe ser permanente, pues está comprobado que el Ejército no está capacitado para las tareas de prevención del delito. Las Fuerzas Armadas sólo se justificarían mientras se resuelve la situación de crisis y se cuenta con policías confiables.
Agregó como elemento importante la participación de la sociedad en las tareas de prevención y de fortalecimiento de los valores.