TIJUANA, BC.— Adrián Barrera tuvo que tirarse al piso para protegerse de la lluvia de balas de goma que agentes de la Patrulla Fronteriza le disparaban. Uno de los internos del centro de rehabilitación cristiano Hombres de valor, administrado por Adrián, intentó defenderlo y pidió a los migras que no tiraran, al tiempo que se identificaba como interno del albergue.Sin embargo, los estadounidenses les ordenaron levantar las manos en señal de rendición y sólo entonces cesaron la agresión.
Cuando Adrián y su compañero regresaban al albergue se encontraron con Cristian Salazar, un joven de 15 años que sangraba abundantemente por el pómulo derecho; había sido impactado por una de las balas de goma y tuvo que ser llevado a la Cruz Roja.
En la rodilla izquierda de Adrián quedó un moretón como huella de la agresión sufrida, al menos otras siete balas de goma le impactaron en el cuerpo, pero no lo lesionaron gracias a que llevaba una chamarra gruesa para cubrirse del frío de la madrugada del sábado.
Ataques casi diario
Los hechos ocurrieron en la avenida Internacional y Calle 9 de la colonia Libertad Parte Alta. En las cercanías de la zona, en los últimos dos meses se han documentado siete ataques de la Patrulla Fronteriza hacia territorio mexicano.
Sin embargo, vecinos refieren que éstos ocurren casi a diario y sólo han llamado la atención los casos en que los estadounidenses han lanzado granadas lacrimógenas.
Agustín Martínez Rodríguez, hermano de Guillermo, quien murió en 2006 cuando un migra le disparó por la espalda en esa misma zona, aseguró que hay un fuerte encono de los oficiales del vecino país y actúan con impunidad porque las autoridades mexicanas no hacen gran cosa para defender su territorio.
Explicó que su caso es la muestra más clara de la tibieza de las autoridades mexicanas, y la soberbia de Estados Unidos que impone sus “razones” al justificar la actuación de sus agentes. Como en el caso de Guillermo Martínez, los agentes involucrados argumentaron que fueron atacados con piedras, o el temor de ser agredidos los obligó a disparar.
Los vecinos reconocieron que sí se han cometido agresiones de traficantes de personas hacia Estados Unidos, pero no para lesionar, sino como una táctica para distraer a los oficiales y cruzar indocumentados.
Mientras la Patrulla Fronteriza calificó a la colonia Libertad como “zona de riesgo” por supuestas agresiones que se hacen desde el lado mexicano, los vecinos señalaron que efectivamente es un sitio “candente”, y pagan justos por pecadores.
Hombres y mujeres refieren que a pesar de que tienen más de 40 años de vivir en el lugar, nunca han visto un operativo de las autoridades policiacas y militares para combatir el crimen que azota a esta frontera, a pesar de que “aquí es una zona de polleros”, afirmó Bernardo.
Otro de los vecinos que prefirió el anonimato, acusó que en varias de las viviendas aledañas a la barda fronteriza viven traficantes de personas y junto con otras bandas mantienen el control de la zona. La policía sólo acude a recibir su “mochada” por dejarlos operar, afirmó el hombre.
Sólo en dos ocasiones han visto al Ejército por su colonia, la primera fue el año pasado y la última el jueves de la semana anterior, pero esto no ahuyentó a los traficantes de personas que siguen en el lugar, aseguró la señora Jovita Hernández.
El cartucho de plástico de una granada de gas lacrimógeno detonada que está en la azotea de la vivienda de doña Jovita, evidencia que también ha sido víctima de los ataques de los agentes de Estados Unidos.
Atención especial a la Libertad
“Si se requiere un pronunciamiento fuerte de parte de las autoridades municipales, después de la reacción de la Cancillería, que no duden que va a salir”, advirtió el presidente municipal Jorge Ramos Hernández, al criticar los ataques de la Patrulla Fronteriza.
Sostuvo que el director de la Policía Municipal, Julián Leyzaola Pérez, ya tiene instrucciones de hacerse cargo de la seguridad del lugar donde han ocurrido los incidentes, pues reconoció que es una de las áreas más conflictivas de la ciudad por la presencia de traficantes de personas y gente que trata de cruzar sin documentos a Estados Unidos.