CHICOASÉN, Chis.— Las comisiones Federal de Electricidad (CFE) y Nacional del Agua (CNA) cerraron la extracción de agua de la presa Malpaso, en Chiapas, para evitar la acumulación excesiva del líquido en el canal que se construyó frente a la comunidad de Juan de Grijalva, ante el pronóstico de fuertes lluvias ocasionadas por el frente frío número 18.En un comunicado, las dependencias indicaron que la medida se aplicó a las 09:10 horas del lunes y permanecerá hasta después de evaluar los efectos de las precipitaciones pluviales y que podrían acumular el líquido aguas arriba del sitio donde ocurrió el deslave. Mencionan que hasta el momento, el canal construido en el río Grijalva opera normalmente y registra el paso de alrededor de 155 metros cúbicos por segundo de agua.
Los organismos señalan que el conducto es monitoreado y supervisado las 24 horas, en tanto que el Comité de Obras Hidráulicas —integrado por expertos de la CFE, la CNA, los istitutos de Ingeniería de la UNAM y Mexicano de Tecnología del Agua, así como expertos independientes— se encuentra en sesión permanente.
Por la mañana del 1 enero, el frente frío número 18 estará sobre la parte media de Veracruz y avanzará hacia el Sureste, generando descenso de temperaturas, aumento de nublados, lluvias y vientos del norte sobre los estados del golfo de México, agregan.
En tanto, las aguas del río Grijalva en este enclave de la presa de Chicoasén Manuel Moreno Torres de este municipio del centro de Chiapas, no representan riesgos, según los expertos; por el contrario las corrientes son tranquilas. Sin embargo la expectación asalta a los pobladores, ya que 50 kilómetros río abajo, debido a que el embalse de la presa vecina de Malpaso seguirá incrementando sus niveles y se espera que inunde a un mayor número de viviendas de los municipios de Tecpatán y Ostuacán.
Actualmente, al menos un centenar de viviendas de 13 comunidades de Tecpatán se encuentran bajo el agua del río Grijalva. Ante ello, los pobladores de Chicoasén, de origen zoque, viven sobresaltados de que también se inunden sus campos de cultivo, sus potreros y sus casas.
Esta situación se resiente más entre quienes viven en las márgenes del río Bombaná, que atraviesa el asentamiento Barrio Nuevo, donde una veintena de familias sufren los estropicios de las inundaciones de octubre y noviembre pasados.
A tres meses del impacto de los meteoros, lamentan que la ayuda para la reconstrucción no lleguen ni la notificación que les de certeza que un día tendrán esa asistencial.
Afectados
La experiencia es aquí la mejor consejera si se trata de guardar respeto y cautela a las aguas del río Grijalva. “El agua embravecida no es ningún juguete, por eso lo que pasa en el embalse de la presa Malpaso lo vemos como una llamada de atención”, advierte Gladys López Alegría, una de las damnificadas por las recientes crecidas del río Bombaná.
Gladys forma parte de la veintena de familias que fueron afectadas por las crecientes del Bombaná, un afluente que desemboca en el río Grijalva, que en el mes de octubre pasado inundó la zona tras las lluvias que trajo del frente frío número 2.
Los afectados aún no se reponen de los estragos del meteoro y ahora a distancia y con incertudumbre siguen las inundaciones provocadas por el incremento en los niveles de la presa de Malpaso, donde las aguas inundan cerca de un centenar de viviendas de 13 comunidades y rancherías, que desde mediados de diciembre tuvieron que ser evacuadas de manera preventiva.