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“Si el río sigue mansito, regresaremos pronto a nuestro hogar”

“Si el río sigue mansito, regresaremos pronto a nuestro hogar”“Si el río sigue mansito, regresaremos pronto a nuestro hogar”
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Óscar Gutiérrez
El Universal
Jueves 20 de diciembre de 2007

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis.— En el albergue montado en esta capital, los refugiados cuentan el paso de las horas desde que el martes pasado las aguas del río Grijalva empezaron a fluir de nuevo. Los invade un anhelo único: volver al hogar.

“Estoy desesperado y enfermo por estar lejos de mi casa, si el río sigue mansito, regresaremos pronto”, confía Pablo López Acosta, de 74 años, originario del ejido Santos Degollado del municipio de Tecpatán.

Don Pablo tiene esperanzas que el río siga “mansito” en su desembocadura por el canal del “tapón” de Juan de Grijalva, para que el deseo de regresar no se esfume en el transcurso de los días.

“Nuestro anhelo es regresar, esperamos en Dios que no vaya a pasar otra cosa con las aguas; estoy desesperado por volver y dormir en mi cama; mi presión arterial subió hasta 190, debido a que no me acostumbro a estar fuera de mi tierra”, advierte.

El campesino es uno de los 316 refugiados temporales que desde hace una semana se alojan en el albergue del domo del Instituto de Seguridad Social para Trabajadores del Estado de Chiapas (ISSTECH), luego de que el gobierno estatal evacuó a un total de 3 mil 500 personas de 33 comunidades que se asientan en zonas de riesgos en el centro y norte de la entidad.

Los refugiados dejaron viviendas y tierras de cultivo en Santos Degollado, Rómulo Calzada, El Limón, Limón Viejo, Paso de los Pobres y Herradura. Desde hace un día, luego de la liberación de las aguas, sólo piensan en volver.

Quiere volver a su casa inundada

De la ranchería El Limón es Ricardo Olán Pérez, su esposa Bertha y sus tres hijos menores. El hombre de 30 años de edad, busca el regreso, pese a que sabe que su casa ya se encuentra bajo las aguas.

“Ahí está mi vida, la agricultura y la pesca con las cuales sobrevivimos todos los días, no podríamos ir a otras tierras, y no como quiera se puede dejar tirado lo que nos costó tanto esfuerzo”, señala.

Lamenta que las crecidas se hayan llevado su patrimonio. “Es una casita de material que me costó 50 mil pesos, producto de la pesca, de muchos años, de bagres, tenguayacas y mojarras en el Grijalva”.

Pero confía en que su lancha de motor de 8 mil pesos esté a buen resguardo en manos de los policías de Seguridad Pública y Protección Ciudadana que cuidan los bienes.

“El río casi nos acaba la raza”

El mismo anhelo por el retorno al hogar se repite en Ausencio Ruiz Bouchot, originario del desaparecido Juan de Grijalva, pero residente en la comunidad Herradura.

“El río casi nos acaba la raza, me mató tres tíos y seis sobrinos, pero yo me le escapé porque salí de ese lugar desde hace 10 años, pero ahora nos sacó del terruño”, lamenta.

“Espero no nos traicione”

De oficio electricista, cuyos ancestros Bouchot llegaron de Francia al norte de Chiapas en el siglo XIX, Ausencio espera que esta vez el Grijalva no lo “traicione”.

“Yo estoy acostumbrado a lo que caiga y duermo hasta en el suelo, no así la familia que desea regresar ya”.



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